Cuando iba a cobrar Millán, recuerdo que crucé mis brazos; con mi mano derecha apreté el corazón y sentí una palmada en mi brazo izquierdo. Era Didier Saúl Niño quien me susurró: “Pipe, Quintana lo va a tapar”. Lo último que escuché fueron los gritos de Jotas Mantilla, quien estaba a 10 metros en la bandeja superior; ‘Mostaza’ alistaba el relato de su vida pensando en su abuelo Alfonso, socio fundador del Atlético. Tal vez lo vio comiendo galletas Aurora desde el cielo; ¡también comiéndose las uñas!
Mientras tanto, en Win Sports, estaba con su cañón listo el narrador antioqueño Eduardo Luis, quien en realidad se llama Luis Eduardo López Tavera, a quien algún día un DJ de Rumba Stéreo en Medellín le dijo: “Necesitamos un nombre más artístico para que pegues duro”. De paso le añadieron una frase: “Eduardo Luis, el único que te hace feliz”.
El hijo de Carlos Freddy López, quien fue uno de los grandes comentaristas del fútbol en Antioquia, era lateral derecho en el equipo de Arcos Zaragoza y desde niño narraba partidos porque quería trabajar al lado de su padre. Yo conocí a Carlos Freddy en mi paso por Caracol en 1992 al lado de Wbeimar Muñoz y del ‘Tato’ Sanint; nos tomamos más de un aguardiente y compartimos tertulias inolvidables. Un día, mientras se celebraba la fiesta del fútbol antioqueño, Carlos Freddy le dijo a su hijo: “Venga narra pues, a ver, culicagado”. Y el ‘culicagado’ narró muy bien ante el asombro de la audiencia que tiempo después empezó a escucharlo con más frecuencia en Colmundo Radio al lado de ‘Rafagol’ Linares y de Gustavo Osorio. ‘Luiselo’ narró el segundo tiempo de un partido Medellín - Envigado y desde ahí nadie le quitó el micrófono.
Su padre se murió un 31 de diciembre de 1997 mientras montaba en bicicleta y quedaron muchos sueños por cumplir, por ejemplo, estrenar el Canal RCN Televisión durante el mundial de Francia 98 al lado del ‘cantante’ Javier Fernández, quien le debe parte de su carrera a Carlos Freddy. La vida de Eduardo Luis fue dura, pelaba cebolla en la plaza de mercado La Mayorista, buscó ‘camello’ en un negocio de comidas rápidas en Bello y hacía domicilios. La vida da muchas vueltas y hoy en sus transmisiones por Win no solamente grita a todo pulmón “¡pidan domicilios!” También tiene un restaurante en Bogotá con ese nombre, el cual es administrado por sus hermanos.
Millán acomodó la pelota en el punto penal y no había dónde poner el balón porque como lo dijo Carlos Antonio Vélez: “Está destrozado eso”. El jugador de Santa Fe tomó impulso y Eduardo Luis aceitaba el cañón con su frase de batalla: “preparen, apunten, fueeeegoooool”. Por alguna razón, ‘el Toxi’ parecía una locomotora del viejo Ferrocarril de Antioquia; hubo silencio en El Campín y lo único que se escuchó fue el “to, to, to, to, to, to, to, campeón Bucaramanga, campeón Bucaramanga” de Eduardo Luis, quien poseído por el espíritu indomable del ‘profe’ Juan Manuel González soltó una descarga verbal muy hermosa, que todavía nos llega al alma y nos saca lágrimas con su relato celestial de “había una estrellita brillando en el cielo y Bucaramanga la puso en su escudo por primera vez en la historia, 75 años de existencia, generaciones esperando este momento hasta por fin gritar somos campeones del fútbol colombiano, santandereanos siempre adelante, ni un paso atrás, donde quiera que estés hincha de Bucaramanga, ¡grita campeón!” Querido Eduardo Luis: quedaste en la historia de este equipo y de su hinchada amorosa, la que te quiere y te respeta.
La próxima vez que vengas nos daremos un abrazo en donde Libardog, con salsa tártara y papas a la francesa. Gracias por todo, te debía este domicilio y el domicilio de hoy ¡es gratis!












