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Martes 12 de agosto de 2025 - 01:00 AM

Negros nubarrones en política exterior

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En materia de política exterior hay negros nubarrones, ventiscas, truenos y relámpagos atravesando nuestro cielo.

Con Venezuela, desde hace años el asunto es complejo. En 2019 se rompieron relaciones; en 2022, se recompusieron, pese a las tensiones ha primado el pragmatismo, no se han cerrado los canales diplomáticos pese a complicados episodios como el de las elecciones presidenciales venezolanas, o cuando Colombia dio refugio a una dirigente antichavista. Como cereza del pastel, Washington va tras Nicolás Maduro y otros miembros del gobierno venezolano. Ello hace más crítica la situación, exige manejo sapiente, prudente. Eso no lo hay en este momento.

¿Y en el sur? Desde aquel gravísimo conflicto limítrofe colombo peruano de 1932 y 1933, que incluyó enfrentamiento bélico y llevó a la firma del Protocolo de Río de Janeiro en 1934, no ha habido momento tan crítico y complejo como el actual.

Hay otros nubarrones, como el de los pasaportes, pero el espacio periodístico es corto.

Colombia ha tenido lúcidos cancilleres, expertos en el manejo de conflictos y política exterior, como José Joaquín Caicedo Castilla (1961 – 1962), quien es autor de un texto básico sobre tal materia, “Historia diplomática”, que estudia el problema colombo peruano desde la expedición de la Real Cédula de 1802, o Alfonso López Michelsen (1968 – 1970), Alfredo Vásquez Carrizosa (1970 – 1974), Indalecio Liévano Aguirre (1974 – 1978), Julio Londoño (1986 – 1990), María Ángela Holguín (2010 – 2018). Hoy tal cartera atraviesa un opaco momento, a ella han accedido personas que no tienen el talante anhelado para desempeñar tal cargo pues no son diestros internacionalistas, ni sapientes en el manejo y solución de conflictos limítrofes.

La nueva Canciller, Rosa Villavicencio Mapi, es economista de la UCC, tiene limitados conocimientos de inglés, una especialización en Cooperación Internacional para el Desarrollo de la U Complutense y una maestría en Migración y Relaciones Intercomunitarias de dicha universidad; nunca ha navegado las aguas tormentosas de la diplomacia, ni ha negociado conflictos internacionales.

Gustavo Petro ha demostrado no ser estadista. ¿Ejemplo? En sus tres años de gobierno ha hecho 57 cambios de ministros, es decir, cada 19 días ha habido un relevo ministerial. ¿Qué es entonces? Un activista exacerbado, habilidoso panfletario, proclive al populismo, malabarista en elecciones.

¿Y Perú? Es un país cuyo gobierno vive de crisis en crisis, pero cuida cual joya el manejo de sus asuntos diplomáticos y suele nombrar como cancilleres a internacionalistas experimentados.

En septiembre se reunirá la Comisión Mixta Permanente para la Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (Comperif). Allá, entre competentes expertos en el manejo de tensiones diplomáticas, en nombre de Colombia, debe desenvolverse y brillar doña Rosa Villavicencio.

¡Dios nos lleve de la mano!….

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