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Lunes 18 de agosto de 2025 - 01:00 AM

Lo que no ha cambiado

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Los últimos 50 años Colombia evolucionó significativamente en materia política, económica y social. Sin embargo, el sentimiento negativo de “todo sigue igual”, existe, causado por aspectos que no han cambiado.

En materia política, evolucionó de bipartidista (liberales y conservadores) con violencia política (conflicto armado y narcotráfico) y escasa participación ciudadana a un modelo multipartidista con participación social y apertura a diálogos de paz.

Económicamente, migró de la dependencia del café y materias primas, inflación alta, a un PIB multiplicado y diversificado, integración a mercados internacionales e inflación controlada (últimos 25 años).

Finalmente, en lo social ha mejorado sustancialmente en analfabetismo, educación y salud, esperanza de vida, participación laboral y política de las mujeres y derechos de las minorías.

Colombia es un país económicamente más estable, con mejores oportunidades, socialmente más equitativo y definitivamente más democrático.

Esta evolución es opacada por los siguientes aspectos que no han cambiado en 50 años: corrupción, clientelismo, violencia con actores armados ilegales (narcotráfico), delincuencia e inseguridad urbana y rural, informalidad, dependencia de recursos naturales, impunidad y fragilidad institucional.

Los anteriores aspectos están relacionados con fundamentos culturales como: el “atajo”, el “camino fácil”, “el vivo vive del bobo”, “piratear”, “copiar” a cambio de crear y sobornar. Es el irrespeto a la autoridad, incumplimiento de las reglas e impunidad.

Paradójicamente, con diferentes modelos de estado, en países que han logrado los mejores estándares de calidad de vida como, USA (capitalismo), Suecia (socialismo), y China (comunismo), el común denominador entre ellos es: fortaleza de sus instituciones, autoridad contundente con cero impunidad, alta inversión en educación e innovación y alta capacidad de adaptación. Adicional a lo anterior, probablemente el más importante, un sentido de propósito nacional de largo plazo (plan sobre el futuro). Esto indica que no es el modelo de estado, es el plan y sus reglas innegociables, el cumplimiento de estas, la cultura del ser, no del parecer, mirar con el mismo respeto los deberes y los derechos.

Colombia requiere un plan de largo plazo (columna 04-ago-25), estructurado y controlado por una rama legislativa competente y visionaria; liderado y gestionado por un presidente ejecutivo con equipo técnico; y vigilado sin impunidad alguna por una rama judicial profesional e independiente.

Se requieren manos firmes y éticas para cambiar lo que no ha cambiado.

La buena noticia es que está en sus manos: Primero, con su cambio personal en comportamientos culturales que cada uno sabe debe cambiar. Segundo, con su voto por la candidatura única (legislativo y ejecutivo) que promueva por medio de un plan de largo plazo, el estado social de derecho, el respeto por las instituciones y por las empresas.

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