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Domingo 24 de agosto de 2025 - 01:00 AM

El misterioso hombre de la sombrilla negra

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En el 2017 me fui en un vuelo de Avianca para Buenos Aires y logré entrevistar a los jugadores argentinos del Atlético Bucaramanga y del Junior de Barranquilla, protagonistas de aquel partido que se jugó la tarde del 11 de octubre de 1981. Al primero que cité fue a Juan Carlos ‘el Nene’ Díaz quien llegó puntual una fría mañana del 19 de junio y en la oficina de Mariano Caporale narró lo sucedido durante el partido que definía quién clasificaba al torneo octogonal de ese año. El volante de Lomas de Zamora relató los hechos durante más de media hora, lloró y terminó secando sus lágrimas con un buzo rojo que llevaba puesto. Cuando habló de Eduardo Peña, juez central del encuentro, Juan Carlos recordó que ese tipo corrió como culebra en quema para salvar su vida y dijo: “literalmente llegó a la boca del túnel y se tiró de cabeza, si no lo podían haber lastimado. Detrás venía corriendo todo el mundo, me acuerdo que alguien le tiró con una sombrilla, lo venía persiguiendo un tipo con una sombrilla que tenía una punta metálica y le tiró con todo, si lo alcanza le podía hacer daño, la gente estaba muy descontrolada”.

El sábado pasado, el doctor Omar Lengerke y el historiador Hernán Darío Castillo me invitaron a un conversatorio sobre la primera estrella del Bucaramanga junto a Andrés Marocco. Tuvimos la oportunidad de contarle a un nutrido auditorio durante 120 minutos toda la historia del querido Atlético hasta nuestros días. Historias que el hincha desconocía y que nosotros siempre hemos considerado que las deben conocer para que estén enterados de todo lo que le sucedió a este equipo de fútbol fundado por empresarios reconocidos y honestos; a la vez tienen derecho a saber por qué el representante de su ciudad cayó durante muchos años en las manos equivocadas. Luego de la charla y algunas fotos con los asistentes, se me acercó el coordinador de la oficina de extensión institucional de las Unidades Tecnológicas, Sergio Enrique Suárez Cepeda, un viejo amigo mío y de mi hermano Robert. Sin chistar me dijo: “viejo Pipe, cuando usted contó lo del 11 de octubre me acordé de mi papá. ¿Usted sabe quién era el hincha que correteó a ese árbitro con la sombrilla?” Le respondí que no tenía idea. De una confesó: “Marica, era mi papá”.

Llamamos a Luis Enrique Suárez Leal quien vive en Puerto Rico, la Isla del Encanto y nos pusimos una cita telefónica la cual se llevó a cabo el jueves. Este comerciante del barrio Provenza, nacido en Bucaramanga el 27 de marzo de 1951, tenía 30 años para la fecha de los hechos. Ya se había casado con Fanny Cepeda y como era hincha del Atlético desde que era un niño, nunca faltaba a los partidos en el estadio Alfonso López. Desde la noche anterior prepararon lo que iban a llevar para el desayuno y el almuerzo de quienes estaban cuidando los puestos en la tribuna de oriental, debajo de las cabinas de radio del escenario deportivo. “Yo llegué a las dos de la tarde, el estadio estaba a reventar y cuando no le pitaron el penal a Frascuelli la gente tumbó la malla; yo dejé botado a Sergio quien tenía 8 años, a mi mujer y me fui a perseguir al árbitro con la sombrilla. La policía me dio bastante bolillo; yo me devolví para la tribuna y Fanny me estaba esperando en el Renault 6. Al otro día me fui para Cúcuta porque yo vendía calzado y cuando llegué al Hotel Internacional donde nos hospedamos, el de la recepción me dijo: ¡salió bonito en la foto de El Espectador! Esa mierda la vio todo el mundo también por televisión, me volví famoso”. Sus carcajadas trajeron recuerdos de una tarde gris y me contó que sus hijos botaron la sombrilla en un trasteo, algo que le dolió mucho. Faltaba esta historia, la del misterioso hombre de la sombrilla negra.

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