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Lunes 25 de agosto de 2025 - 01:00 AM

La economía de la soledad

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Cada vez más colombianos cenan solos, viven solos, trabajan desde casa y se entretienen desde una pantalla. ¿Estamos frente a un nuevo modelo económico?

La conformación de hogares de Colombia en 1970 representaba 6 habitantes por hogar,1990 entre 4 a 5, 2005 entre 3 a 4, actualmente entre 2 a 3, acercándose más a 2. Así mismo, el porcentaje de hogares unipersonales pasó de 10% en el 2.000, a una cifra cercana al 20%, actualmente.

Analizando aspectos como natalidad, mortalidad, longevidad, costo de vida, cultura, conectividad (digital), acceso a atención de necesidades, etc. ¿la soledad es una consecuencia o una causa?, pareciera que ambas.

Siendo lo uno o lo otro, lo cierto es que los mercados inmobiliarios, comerciales y de servicios se han adaptado a estas características de la sociedad, así mismo, lo deben hacer todos los sectores y empresarios para asegurar su sostenibilidad.

El mercado inmobiliario ha evidenciado cambios en reducción de áreas, compensado con mayor dotación y amoblamiento, destacándose los aparta-estudios y modelos de vivienda para renta de mediana estadía (Co-living), complementado con una evolución de las amenidades en servicios y experiencias integrales, conformando micro comunidades entre “extraños”.

Curiosamente, para las nuevas generaciones, el concepto de propiedad es sinónimo de limitación, atadura a un lugar, dado que su percepción de valor está relacionada con la flexibilidad, posibilidad de cambiar y vivir en nuevos lugares, nuevas experiencias, por periodos indeterminados.

Los establecimientos de comercio, por su parte, también han tenido adaptaciones. Hoy, es común encontrar en restaurantes, bares, cinemas y cafés, barras o mesas para comensales individuales y la inclusión de mascotas.

Finalmente, uno de los cambios más impactantes está relacionado con la IA, los chatbots, aplicaciones de compañía y “robots sociales” que están sustituyendo el acompañamiento y la interacción humana. En consecuencia, la soledad se convierte en un estado relevante, con suficientes herramientas para sostenerse y convertirse en un mercado propio.

Lo expuesto anteriormente, sumado a la hiper conectividad digital, está transformando la forma de vivir, no sé si nos está acompañando, uniendo o aislando, pero sí es claro que está satisfaciendo de manera individual necesidades particulares de la humanidad. Las preferencias o segmentos cada vez serán más diversos, la era digital e inmediatez conecta y habilita comunidades con gustos y peculiaridades impensables e impredecibles desde una única óptica.

En síntesis, las instituciones, empresas y emprendimientos deberán gestionar la innovación y evolución de sus productos y servicios para vigencias cada vez más cortas y para micro nichos de mercado. El reto no es solo de mercado, también de salud mental y cohesión social: ¿qué tan preparados estamos para vivir en sociedades donde la norma es la individualidad?

“Estamos en soledad y en eso estamos conectados”

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