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Lunes 08 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Nuestras finanzas, Colombia

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Hay temas sobre los cuales opinamos, discutimos y cuestionamos, pero no entendemos. Como lo es la lógica financiera del Estado, es realmente compleja.

Una forma pragmática de comprenderla es analizarla metafóricamente como empresa, con su respectivo estado de resultados. Ingresos: Impuestos (IVA, Renta), regalías y transferencias, menos Gastos operativos: funcionamiento (nómina), subsidios, pensiones, salud y educación, reflejan el resultado operativo, menos intereses financieros, el resultado neto (utilidad) que, en términos estatales, es superávit o déficit fiscal.

Colombia, exceptuando el 2005, ha tenido como resultado déficit fiscal (pérdidas) los últimos 25 años, con un promedio equivalente a -4% del PIB. Como diría un empresario amigo, Q.E.P.D., “una empresa que pierde plata todos los años, a la larga es un mal negocio”.

Con un sostenido crecimiento económico en los últimos 25 años, paradójicamente, la deuda pública externa creció de US 24 a US 113 mil millones, se redujo en peso relativo al PIB de 41% a 26%, y el consecuente servicio a la deuda pasó de 33% a 20% del PGN; por otro lado, se han aprobado unas 15 reformas tributarias, incrementando significativamente las tasas impositivas, resultando en un aumento crónico de la informalidad y el déficit fiscal.

Comparándonos con Latino América y Caribe (LAC), curiosamente, estamos mejor que el promedio: Deuda total sobre PIB entre 57% y 60% Vs promedio LAC de 66%; Gasto público sobre PIB entre 25% y 30%, dentro de la media LAC; Empleo público del total de empleos 4% Vs promedio LAC 12%.

A pesar de las circunstancias, en términos macroeconómicos, somos una economía fuerte y resiliente. No obstante, para salir de este statu quo debemos enfrentar la siguiente realidad o diagnostico financiero:

1. Alto endeudamiento total (60% del PIB), por consiguiente, servicio a la deuda (20% del PGN);

2. Inflexibilidad para reducir el gasto corriente en mediano plazo;

3. Inversión sobre PIB baja, con tendencia decreciente;

4. Iliquidez del Estado;

5. Informalidad crónica y creciente.

¿Cuál será la fórmula, reducir gastos o aumentar ingresos?

Por el camino de la reducción, el 85% del gasto corriente (pensiones, nómina, salud y protección social) es un compromiso rígido e inflexible en el mediano plazo y con tendencia a agravarse por cambios demográficos. Por el otro camino, aumentar ingresos, requiere mejorar el recaudo de impuestos vía crecimiento de la economía (inversión, capital), o incremento del impuesto (reformas tributarias, menor crecimiento).

Todos los caminos conducen a la inversión, el crecimiento. La única fuente real y disponible es el sector privado, el cual, con los incentivos adecuados, cuenta con recursos ilimitados. Colombia no puede seguir perdiendo cada año. Solo un Plan Estratégico común de largo plazo nos sacará del déficit crónico hacia la sostenibilidad financiera.

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