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Sábado 13 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

En septiembre Mutis, orgullo verde

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En este mes se celebra el Día de la Biodiversidad en Colombia, más precisamente el día 11, fecha del fallecimiento del sabio José Celestino Mutis (Cádiz, 1732 - Santafé de Bogotá, 1808). Mutis fue el naturalista más importante de la Nueva Granada y uno de los más destacados de su tiempo, junto con Lineo y Humboldt. Insistiré en el importantísimo personaje para prestarle oídos y alma al brillante camino de esta comarca por la historia, en el que se mezclan los exuberantes colores del territorio con el proverbial republicanismo comunero santandereano.

Ser uno de los países más biodiversos del planeta alentaría en cualquiera un compromiso de identidad con la defensa de la flora y la fauna. Nuestro código ético debe estar salpicado de savia, escrito en verde. Mutis estuvo en Vetas (Santander) entre 1766 y 1770, alrededor de la actividad minera. Después se trasladó a Mariquita, donde obtuvo del rey Carlos III la autorización para dirigir la Real Expedición Botánica, el proyecto de historia natural más importante de la colonia en el Nuevo Reino de Granada. El sabio preparó en las ciencias a sus colaboradores y quizás así, sin saberlo, sentó las bases de las ideas ilustradas en muchos de ellos, como Francisco José de Caldas.

Su hermano don Manuel Mutis Bossio, que había venido con Mutis a Vetas, es el tronco común de una familia amañada en Santander desde la Expedición y con destacada participación en las gestas de independencia y aún en el periodo republicano. Hay muchos documentos históricos de personajes como Sinforoso Mutis (firmante del Acta de Independencia de 1810), Micaela Mutis, e incluso Facundo Mutis Durán (penúltimo gobernador de Panamá), y muchos más -me quedo corto- a los que Santander les debe honra y memoria.

Fue Belisario Betancur el que reivindicó el trabajo de Mutis para una segunda expedición botánica que celebraría los doscientos años de la primera. Allí nació Funbotánica que lucha con las uñas por rescatar el legado de Mutis. Y el mérito de Betancur es haberse anticipado con ese proyecto, sin que aún Edward Wilson hubiese ‘inaugurado’ la palabra “biodiversidad” con una publicación de su autoría (1988) que después sirvió de acicate en la Cumbre de la Tierra de Rio en 1992.

Deberíamos hablarles más a nuestros hijos de la riqueza natural local y de la afición de los santandereanos por el republicanismo y la libertad, para poner en ellos la pasión por algo trascedente, algo que no hemos sabido valorar suficientemente las generaciones que vamos ya de salida. Los que vienen muestran plena consciencia del planeta como su hogar, y será con garra santandereana, con coraje, que luchen ellos por alejarse de la autodestrucción.

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