Abraham Lincoln decía: “Si tuviera ocho horas para cortar un árbol, pasaría seis afilando el hacha”. Sabias palabras que debemos interiorizar. Como lo he expuesto en varias de mis columnas, el planeamiento permanente y dinámico con visión de largo plazo es probablemente el único camino adecuado, que si bien será amarga la siembra, será dulce el fruto.
Haciendo historia, Bogotá lleva 80 años gestionando un Metro. Medellín, desde que tuvo su primera idea (1968), hasta su inauguración (1995), pasaron solo 27 años, esto hace 30 años. ¡Increíble!
En Bucaramanga, sufrimos de congestión vial, alto costo y tiempo de desplazamiento, destacando dos aspectos recientes: sistema de transporte masivo (Metrolínea) inactivo y un sistema de ciclorrutas anuladas.
Todo parece indicar que la situación de Metrolínea es consecuencia de perversos mecanismos de compensación económica de las partes interesadas (recaudo, transporte, operación, etc.) en dónde se promovía un gana(concesionarios)-pierde(ciudad). Las ciclorrutas, muy cuestionadas por los afectados (quienes nunca han intentado ser beneficiarios) y anulada por falta de cultura ciudadana (pésimo uso y abuso del sistema). Lo que nunca se entendió en ambos casos, es que el propósito no era reducir o afectar la capacidad de la red vial vehicular (carros y motos), sino, migrar del uso del carro o moto al uso de sistema de transporte masivo y bicicleta. Considero que si bien faltaron fases (continuidad, seguridad, sistemas complementarios e integradores, educación, etc.), el principal causante del fracaso fue la falta de cultura, la miopía (carente visión más allá del momento) y la falta de autoridad.
Una vez sepamos para donde vamos, vale la pena analizar el trabajo extraordinario que ha logrado Medellín en 60 años, en el cual supera retos semejantes coma la topografía (diferencia de alturas), linealidad (norte – sur), inseguridad y clima, evolucionando en un sistema multimodal de transporte, combinando Metro, Buses, Metrocable y bicicletas eléctricas públicas.
En el AMB podemos aprovechar la infraestructura existente para diseñar un sistema multimodal, con Metrolínea + Metrocable para conectar nodos principales y transportar la última milla en sistema de bicicletas eléctricas públicas. Lo anterior, complementado con una inversión en paisajismo con arborización (mitigación de efecto climático y bienestar en el uso de bicicletas), iluminación y sistema de seguridad. Ojalá logremos entender que el tema no es solo mejorar los tiempos del transporte exclusivo o privado, es migrar a sistemas sostenibles y saludables, a largo plazo, vamos a ver los frutos tanto ambientales como en salud personal, eso sí es calidad de vida.
Nosotros, los ciudadanos, debemos promover candidatos que renuncian a su afán de protagonismo, a su miopía (visión solo de periodo de gobierno), y que, en cambio, propongan trabajar en planear nuestro futuro, así el fruto sea cosecha de futuras administraciones.











