En los últimos años, la transición energética se ha convertido en un tema recurrente en la agenda nacional. Distintos eventos, foros, conversatorios se han realizado en varias ciudades del país. Sin embargo, hablar de transición energética en Barrancabermeja tiene un significado distinto: aquí empezó todo y su economía en gran medida depende de la industria petrolera. Esta es una región que, por más de un siglo, ha sido el motor energético de Colombia y que, al mismo tiempo, recibe de manera directa el impacto de cualquier decisión en torno a este sector.
La semana pasada, Barrancabermeja fue escenario del foro “Energía y transformación para Colombia: Petróleo, gas y transición energética”, organizado por la USO y Ecopetrol. Un espacio donde se discutieron temas clave como el papel del gas en la transición, los yacimientos no convencionales, los proyectos para la refinería y la situación actual de la industria. Más allá de las diferencias de criterio, lo valioso fue que estas posiciones se expusieron con argumentos, cifras y respeto, lo que demuestra que el debate puede darse con altura.
El encuentro reunió a trabajadores, sindicatos, empresarios, academia, periodistas y directivos del sector, lo que representa un avance significativo. Por años, la conversación sobre la transición energética parecía distante de Barrancabermeja, pese a que es aquí donde sus efectos son más tangibles. Este foro fue un primer paso necesario: poner a la región en el centro del debate.
La transición energética no puede entenderse como un “apagón” del petróleo, sino como un proceso gradual e inteligente que combine la búsqueda de nuevas fuentes con el aprovechamiento responsable de las actuales. Barrancabermeja es una ciudad con vocación petrolera, industrial, metalmecánica que ha aportado progreso al país durante generaciones. Pretender que su economía se transforme de un día para otro es desconocer su historia y comprometer su futuro.
Por eso, el verdadero reto está en avanzar hacia la diversificación energética y económica sin dejar de lado al sector que todavía sostiene el empleo, la inversión y los ingresos fiscales de la región y de Colombia. El petróleo y el gas no son un obstáculo para la transición: son la base sobre la cual podemos construir un modelo energético más sostenible y competitivo.
La conversación continúa, y Barrancabermeja y Magdalena Medio deben seguir siendo protagonistas. El futuro energético de Colombia se decide también aquí, y la transición sólo será posible si se construye desde la realidad y no desde los discursos lejanos.












