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Miércoles 24 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

¿Muy felices con la revaluación?

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En las últimas semanas hemos visto a los defensores del gobierno celebrar el fortalecimiento del peso colombiano frente al dólar, sin conocer las razones del origen del fenómeno revaluacionista, el cual lo ven simplemente como un “logro” de la “política económica” gubernamental.

En un informe reciente de Corficolombiana se explican las razones de la apreciación cambiaria, en el que se destaca que el dólar barato se ha dado en un contexto de incertidumbre que en otro momento hubiera generado el efecto contrario. Colombia acaba de ser descertificada por sus pocos esfuerzos en la lucha antidrogas, presenta un panorama fiscal desfavorable reforzado por el rompimiento de la regla fiscal, un presupuesto desfinanciado, y una propuesta de reforma tributaria con escasas posibilidades de ser aprobada. A ello se le suma sendas rebajas en la calificación soberana de Colombia por parte de Moody’s y S&P.

Para Corficolombia, la apreciación del peso, de cerca del 12% se origina en la debilidad global del dólar, unos fundamentales externos favorables (como la flexibilización en la política de los aranceles recíprocos por parte del gobierno Trump) y la posibilidad de unos recortes más pronunciados en la tasa de interés por parte de la Fed. Con ello, la prudencia en la reducción de las tasas por parte del Banco de la República hará más pronunciado el diferencial de tasas con el exterior, incentivando a los inversionistas a traer dólares para invertirlos en Colombia.

Pero la revaluación del peso afecta a los sectores exportadores y a aquellos que compiten con las importaciones. Hace más costosas las exportaciones (pierden competitividad) y abarata las importaciones (ganan competitividad). El sector agropecuario sería uno de los más afectados. Las importaciones agropecuarias superaron los 15 millones de toneladas en 2024, marcando un récord histórico y vienen disparadas en 2025. Solo en el mes de julio las importaciones agropecuarias crecieron 57% en toneladas, destacándose las de cereales que subieron un 78% y las de torta de soya que aumentaron 62%. En el acumulado a julio las importaciones del agro se acercaron a los 9,5 millones de toneladas, aumentando en 1,5 millones de toneladas a los registros de 2023.

Para quienes están felices con la revaluación una reflexión. El sector agropecuario es el más afectado. El dólar barato menoscaba los esfuerzos de los productores que buscan conquistar o permanecer en los mercados internacionales. Afecta las iniciativas que buscan sustituir las importaciones como es el caso de los productores de soya y maíz de la altillanura y profundiza la dependencia de los mercados externos para el abastecimiento de materias primas esenciales para la producción de proteínas. Así que desde la óptica de nuestros productores del campo no hay mucho para celebrar.

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