Acertado el editorial de Vanguardia del 26 de septiembre de 2025, al igual que los planteamientos de varios líderes de opinión, relacionados con el Plan Estratégico y Distrito Metropolitano.
Sin lugar a duda tenemos un reto enorme, que, a mi juicio, es más retador por falta de “voluntad”, por no decir “inconveniencia” política, conflictos de agencia y de interés, que, por racionalidad en una visión unificada y una operación eficiente.
Hoy tenemos un Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial (PEMOT) vigente y con prospección 2019-2049, actualizado en 2024; y un Plan Integral de Desarrollo Metropolitano (PIDM) con vigencia 2016-2026.
Los dos planes son teóricamente positivos y razonables, desde el punto de vista de directrices generales, orientadas a promover la articulación de hechos metropolitanos: ordenamiento territorial, centralidades (proyectos detonantes), infraestructura vial y movilidad, espacio público y ambiente, sistema de información y normatividad vinculante.
A pesar de ser unos planes estructurados y razonables, poco se ha logrado implementar, la desarticulación es evidente y los POT vigentes, con más de dos décadas, no incorporan estas directrices, sumado a la carencia de facultades y autoridad del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) como institución llamada a gestionar esta imperativa integración.
Si bien es “urgente” armonizar, los POT municipales, el PIDM y el PEMOT, es más importante hacerlo bien que rápido. Hay una acción de los paisas que los caracteriza y destaca: llevan los planes a unos niveles más concretos antes de sustentar su conveniencia y viabilidad. Acá, a pesar de la buena intención, gestionar los recursos resulta inocuo, dado que no se cuenta con la respectiva estructuración y diseños que justifiquen la decisión de implementarlos. En lo poco que conozco de la gestión de proyectos en Antioquia, las instituciones y entidades municipales invierten a cabalidad en diseños e ingenierías antes de gestionar recursos gruesos a nivel nacional, regional o local, es decir, cuando se pasa la “totuma”, la respuesta es sí, dada la contundente conveniencia, formidable comunicación y visualización de los proyectos estratégicos para la región.

Mi invitación a las entidades correspondientes es a trabajar sobre lo construido, el PEMOT vigente y actualizar el PIDM, sumado a contratar una consultoría internacional para el diseño urbano y rural de la región, que permita simular nuestro futuro, cuantificar los beneficios, renderizar nuestros sueños y ahí sí, implementar los POT (son una consecuencia, no una causa).
El Distrito Metropolitano es también una consecuencia natural de un planeamiento y conveniencia metropolitana, no obstante, sin el plan, sin el sueño, la voluntad política y la presión ciudadana no van a surgir.
La paradoja es que, la inversión en la consultoría de diseño y planeamiento de ciudad región es (muy baja) inversamente proporcional al impacto (muy alto) para nuestro bienestar y futuro.










