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Columnistas
Martes 30 de septiembre de 2025 - 01:00 AM

Las basuras se suman a la crisis que agobia a Bucaramanga

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El próximo 2 de octubre se llevará a cabo en el Juzgado 15 Administrativo de Bucaramanga la audiencia de revisión de compromisos dentro del proceso de clausura del relleno sanitario El Carrasco. Lo que debería ser una evaluación de rutina podría convertirse en el cierre definitivo del sitio de disposición final de residuos de los bumangueses, debido a los incumplimientos de los municipios en la firma de convenios para la ampliación y estabilización de las celdas, así como en la reducción de toneladas de residuos sólidos que, en lugar de disminuir, aumentaron en un tres por ciento, tal como lo evidencian los informes publicados por Vanguardia.

Si bien la suscripción de convenios y la disposición presupuestal se presume es el inconveniente menos difícil de resolver al tratarse de un trámite meramente administrativo y financiero, la mayor preocupación radica en el incumplimiento del compromiso de reducción de residuos sólidos por parte de los municipios. Este hecho cumplido ya fue puesto en conocimiento del Juez por la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB). A ello se suma la incertidumbre generada por la destitución de los burgomaestres de Bucaramanga y Girón, quienes no asistirán a la diligencia; en su lugar, se presentará el alcalde encargado designado por el gobernador de Santander, quien llegará sin conocimiento del proceso y con una sanción sobre sus espaldas.

En cuanto a la pretensión del juzgado de obtener mejores resultados en la disminución de residuos, con el actual modelo de gestión, ello resulta imposible. En primer lugar, pese a la existencia del hecho metropolitano - Acuerdo 012 de 2013 -, el Área Metropolitana de Bucaramanga ha incumplido su obligación legal de armonizar, planificar e implementar políticas supramunicipales que permitan alcanzar dicho objetivo. La separación en la fuente sigue siendo una utopía al no existir incentivos, pues el usuario paga el mismo valor sin importar el tamaño de la bolsa de basura, mientras que las empresas encargadas de la recolección y disposición final cobran por tonelada, por lo que no tienen interés en que la cantidad de basura disminuya.

Además, los instrumentos de planificación no han incorporado sistemas de infraestructura para la gestión de residuos y las políticas de transformación cultural han resultado claramente insuficientes.

Independiente del resultado de la audiencia, que esperamos derive en sanciones para los responsables de los incumplimientos, y no en el cierre inmediato de El Carrasco, es el momento de tomar decisiones de fondo sobre la gestión de las basuras en Bucaramanga. Es evidente que el cumplimiento de la orden de cierre es inevitable y, hasta ahora, no se vislumbra una solución a corto o mediano plazo que permita mitigar una futura crisis sin precedentes.

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