Hoy en día, posicionarse como marca es uno de los principales propósitos personales, políticos, empresariales e institucionales. Es probable que para los santandereanos una de las marcas más posicionadas en nuestros corazones sea BUCARAMANGA, LA CIUDAD BONITA. Si bien, siempre tendremos aspectos por mejorar, oportunidades por evolucionar y referentes que nos hacen soñar en grande; nuestra ciudad y marca de hecho lo es (la bonita). No en vano es el vividero por decisión y no por obligación de muchas familias que, habiendo tenido la experiencia de vivir en otras ciudades o con posibilidades de hacerlo en cualquier parte del mundo, deciden vivir en LA BONITA.
Nuestra marca, LA BONITA, tiene un origen auténtico y espontáneamente romántico, probablemente desconocido por muchos. Hace casi 40 años, en medio de las celebraciones de los 40 años de Caracol, Yamid Amat, durante sus entrevistas con Bucaramanga solía enviar un saludo a una destinataria, que seguirá siendo un misterio: “¡Un saludo a La Bonita!”, (saludo, consecuencia de la belleza de nuestras mujeres). Alberto Montoya Puyana, consciente de esta historia y en medio de su ejercicio como alcalde, se propuso crear un nombre, lema o marca para nuestra ciudad, que resultó (coincidencia o no) en La Ciudad Bonita de Colombia. Para fortuna de todos, el posicionamiento fue impresionante, no solo por el nombre, sino por lo que gestionó al respecto, que se tradujo en la ciudad de los parques. Impacto consecuencia del embellecimiento de lo existente más que por la construcción de nuevos espacios. Tanto la anécdota como nuestra marca, se la agradecemos a Alberto Montoya Puyana y es momento de repotenciarla para nuestro beneficio.
Cuando hemos interactuado con personas de otras regiones, nos preguntan, “¿Eres de Bucaramanga, la ciudad bonita, la ciudad de los parques?”, no dimensionamos el peso y potencia de ese posicionamiento y realidad.
Siempre es un buen momento para retomar la extraordinaria iniciativa de Alberto Montoya en su alcaldía, de adoptar parques por parte de instituciones y empresas cuyos genuinos intereses estén concentrados en ciertas zonas de la ciudad o por la región en general, de tal manera que, con un esfuerzo pequeño de muchos, potenciemos nuestra marca, mejoremos el bienestar de nuestra casa y de paso, nuestro sentimiento de orgullo y admiración por lo nuestro.
La reflexión de fondo es: primero pensemos en embellecer lo que tenemos, antes de pretender tener más (aplica para todo). Propongo gestionar la campaña “ProBonita”, liderada por el sector privado, ProSantander y Vanguardia, articulada con el sector público, para nuestra Área Metropolitana. Este ejercicio genera valor agregado a todas las partes, los ciudadanos, las instituciones, el posicionamiento de las marcas patrocinadoras y en general, el bienestar de la sociedad.
¡Un saludo a La Bonita!










