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Martes 07 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Basuras al límite: la crisis del modelo de aseo en Colombia

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Hay consenso en la comunidad científica y en los organismos multilaterales en que el problema de las basuras será uno de los grandes riesgos catastróficos que enfrentará la humanidad si no se corrigen las tendencias actuales de generación de plásticos, textiles y residuos tecnológicos que, al día de hoy, han rebasado la capacidad de respuesta de los Estados, con imágenes dantescas como la “isla” de plásticos ubicada en el Océano Pacífico Norte y las miles de toneladas de ropa desechadas en el Alto Hospicio, desierto de Atacama, en Chile.

Si bien el problema de las basuras se origina en el consumismo desbordado a nivel mundial, mientras los países europeos gestionan en instalaciones controladas en promedio el 55% de los residuos sólidos, en Colombia predomina el modelo del relleno sanitario con un riesgo sistémico por sobrecargas, obsolescencia de infraestructura y fallas técnicas en plantas de lixiviados. A lo anterior se suma la cantidad de puntos críticos en el espacio público de nuestras ciudades, compuestos en su mayoría por residuos voluminosos, posconsumo como llantas y escombros de construcción, lo cual evidencia que, no solo enfrentamos un reto en la disposición final, sino también en su recolección.

En consecuencia, si el reciclaje, el reúso y el aprovechamiento son parte de la solución en la gestión de residuos, es necesario incentivar a quienes separen desde la fuente, bajo un enfoque integral que combine un esquema de cobro de tarifa por medición de residuos generados con educación pública y regulaciones estrictas. Lo anterior debe acompañarse de un cambio en el modelo de pago por la prestación de los servicios de recolección y disposición final, que hoy responde a un proceso enfocado en el enterramiento de basuras que no permitirá reducir su volumen.

De igual forma, la implementación de directrices contenidas en el Decreto 670 de 2025, con gobernanza territorial desde los departamentos y esquemas asociativos, la incorporación de planes de implantación para propiedad horizontal y sistemas de infraestructura para la gestión integral de residuos sólidos en los instrumentos de ordenamiento territorial, así como el cumplimiento y fortalecimiento de políticas de Responsabilidad Extendida del Productor, con la participación de gremios como la ANDI y las Cámaras de Comercio, serán claves en la mitigación de un problema que, como el posconsumo, representa un alto porcentaje de los residuos en las ciudades.

Vitalogic y otras propuestas de soluciones traídas del extranjero nos han enseñado que, aunque debemos tener referentes, los sistemas deben ceñirse al contexto, al modelo de ocupación del territorio, a bases de datos sólidas y a una comprensión de dónde, por qué y en qué cantidad se producen los residuos, porque, como decía el maestro Darío Echandía, “una cosa es Dinamarca y otra Cundinamarca”.

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