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Miércoles 08 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Hacer las cosas por uno mismo

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Una de las aspiraciones del ser humano es que sus palabras y su pensamiento coincidan con sus acciones. Esta es una labor que pesa, que exige y que, por lo general, se reduce en la práctica a una idealización; de esas que acostumbramos a expresar como si fueran el fruto de nuestro pensamiento y la antesala de nuestro actuar… Pero esto difiere de la realidad: se convierte en una falsa proyección de lo que somos o de cómo acostumbramos a identificarnos.

Parece que hombres y mujeres lleváramos una doble vida: la que nos toca vivir y la que anhelamos. Este postulado se materializa por igual entre quienes lo afirman de manera tajante y quienes lo contradicen asegurando que están viviendo la vida que eligieron. Y si el mundo siempre se clasificara entre estos dos tipos de personas, no quedaría espacio para quienes escapan de estas dos orillas. Estos son los que intentan tomar la delantera respecto a sí mismos, luego de chocar una y otra vez con el que aspiraban a que fuera su proyecto de vida, e incluso con la pérdida del ánimo para aspirar a un nuevo proyecto. Los que después de ser guiados o de rechazar ser guiados aprenden a hacer las cosas por sí mismos.

Hacer las cosas por uno mismo implica desvincularse, por lo menos un poco, de la dinámica de perder, ganar y demostrar, a la que nos acostumbra la sociedad. A diferencia de lo que esta expresión haría suponer, no se trata de amplificar el egoísmo que desde tiempos inmemoriales se enseña y se replica como norma de supervivencia. Es volver a descubrirse como ser humano con capacidades que nunca antes se pusieron en juego, que no reflejaban un mundo donde la norma es “ser competitivo”. Entonces, “hacer las cosas por uno mismo”, donde pensamiento, palabra y acción se encuentren en armonía -sin perjudicar la vida, la libertad, ni la integridad de nadie-, irremediablemente se traducirá en la iniciativa de hacer algo beneficioso para los demás.

Una iniciativa cultural originada en este mismo sentido es el Festival de la tigra, que del 4 al 12 de octubre celebra su novena edición. Este encuentro donde las expresiones artísticas se enriquecen de lo popular es el rugido de resistencia y participación comunitaria que ha abanderado a Piedecuesta. Esta iniciativa del músico Edson Velandia y la abogada, música y activista Adriana Lizcano, es posible gracias a la vinculación de otras iniciativas individuales, que vieron la oportunidad de reconocerse en este escenario, donde su gente, no sólo la de Piedecuesta y sus veredas, sino la de todo el que visite el festival podrá disfrutar de otras formas de descubrirse.

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