En la columna anterior, en medio del contexto de la explicación del origen de nuestro lema y marca, “Bucaramanga, La Ciudad Bonita”, expuse la idea y campaña “ProBonita” que motiva la articulación de actores públicos y privados con el objeto de embellecer nuestros parques y espacios públicos; embellecer La Bonita con el concurso de empresarios.
Todo cambio trascendental comienza con una pequeña acción, como tender la cama antes de pretender reformar la casa. Es claro que nuestra ciudad requiere muchas acciones y un planeamiento estructural, no obstante, la propuesta ProBonita, puede ser un mango bajito con una victoria temprana.
A primera vista podría parecer un asunto meramente estético. No lo es. Embellecer la ciudad motiva la participación ciudadana, reduce factores de estrés y mejora la calidad de vida, atrae inversión y turismo, previene el crimen y mejora la salud ambiental.
Parecieran unos dividendos muy altos para una acción o inversión modesta.
La teoría de la ventana rota enseña que el desorden visible (una ventana rota, un muro sucio o un parque abandonado) alimenta la sensación de impunidad y deterioro social. También revela su efecto opuesto, cuando el espacio público está limpio, cuidado y bello, inspira respeto, pertenencia y confianza; el orden visible se convierte en una forma silenciosa de seguridad y bienestar colectivo.
Un comienzo puede ser la confirmación de voluntades de instituciones como AMB, municipio de Bucaramanga, una empresa cuyo mercado se vea beneficiado con ese mejoramiento y de manera articulada, la EMAB, empresa municipal que cuenta con la capacidad de gestión de espacios públicos. Esta pequeña articulación, resultaría en unos actores públicos facilitadores, un empresario patrocinador y beneficiario de posicionamiento de su marca y una empresa municipal prestadora de servicios posteriores a la intervención. Es todo lo que se requiere para transformar en ese sentido a La Bonita.

Implementado el piloto, con absoluta certeza, el efecto de parque convertido en un jardín, iluminado y atractivo para admirar, transitar, cuidar y disfrutar por parte de los ciudadanos, motivaría a la siguiente empresa patrocinadora, y así sucesivamente sumar parques, separadores y zonas verdes. En poco tiempo recogeremos los frutos de la cosecha; la estética urbana para beneficio de todos.
Con el avance del proceso, se podrían promover concursos para reconocer los espacios transformados de La Bonita, así como decoraciones de navidad, halloween y otras fechas especiales. Nuestros empresarios patrocinadores serán beneficiarios de su posicionamiento de marca en sus zonas de interés.
Es lógico concluir que la estética y el orden generan ética en la conducta, y que el entorno educa más que el discurso. Con responsabilidad y buena intención la filosofía de actuar con lógica, ética y estética hace todo el sentido para lograr los resultados que soñamos para La Bonita.










