Bucaramanga necesita alguien que se haga cargo. Son muchos los temas urgentes que requieren decisiones claves y gestión administrativa. Me preocupa observar en grupos de amigos o redes sociales más comentarios sobre supuestas inhabilidades o fallas de forma en la inscripción de los candidatos que sobre sus propuestas o capacidades. De eso, tendrán que ocuparse las autoridades electorales y los partidos, pero no los ciudadanos. Nosotros debemos evaluar las condiciones personales y las propuestas. Ocho candidatos se presentaron a las elecciones atípicas en Bucaramanga, entre ellos debemos elegir al próximo alcalde.
A veces me siento como “mosco en leche” cuando solicito los programas de gobierno que inscribieron los candidatos. Sé que muchos me miran con cara de condescendencia y afirman que eso es ingenuidad, pero es lo que manda la constitución y la ley. El voto en Colombia es programático y aunque hay dificultades e intereses múltiples en el proceso, lo que se escribe en esos documentos es lo que debe guiar nuestra decisión responsable. Espero que la registraduría nos remita la información solicitada y tendremos la posibilidad de analizarlo en las próximas semanas.
De cualquier manera, hay temas fundamentales de los cuales hay que hacerse cargo ya mismo porque la ciudad necesita acción y resultados sobre el uso de nuestros impuestos que según la Secretaría de Hacienda Municipal ha superado el recaudo proyectado para este año, lo que indica que los bumangueses pagamos nuestros compromisos y tenemos derecho a que ese esfuerzo se vea reflejado en obras y servicios, algunos de responsabilidad directa del equipo de gobierno y otros que necesitan gestión con instancias nacionales, metropolitana o departamental. Algunos ejemplos, los recursos de crédito que están en Findeter desde 2023 para la adecuación de los colegios que aún no se invierten y se sigue aplazando su adjudicación, la virgen-la cemento que es un trancón monumental sin alternativa cierta, decisiones concretas y operativas para mejorar la seguridad y la movilidad urbana, la amenaza de cierre de El Carrasco, el terrible abandono de la infraestructura de Metrolínea, la recuperación de espacio público, la habitabilidad en calle, el centro de detención transitorio y otra cantidad de cosas que buscan doliente.
Hacerse cargo de estos temas requiere un equipo con autoridad, conocimiento y capacidad de administrar un aparato complejo con autonomía y responsabilidad. No será fácil y el tiempo es corto, pero como lo he mencionado, además de enfrentar estos temas que son urgentes, también es importante avanzar en la planeación de mediano plazo con el nuevo POT, la solución del transporte metropolitano y la Triple A como vehículo para las grandes inversiones en servicios públicos, temas que se constituyen en oportunidades para el nuevo alcalde. Veremos esos programas.












