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Domingo 02 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Elecciones atípicas preocupantes

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Si todo se da como está previsto, tendremos elecciones atípicas a la alcaldía de Bucaramanga el próximo 14 de diciembre. Pero lo que estamos presenciando los santandereanos alrededor de ellas es preocupante. Pronunciamientos públicos hostiles, noticias inquietantes y chismes en redes, están a la orden del día.

Ese cotilleo sugiere un enfrentamiento entre el ex alcalde Jaime Andrés Beltrán y el gobernador Juvenal Díaz, alrededor de dos candidaturas a dichas elecciones. Se trataría de Carlos Bueno, que paradójicamente se lanza con el aval de Colombia Justa y Libre (partido al que Beltrán renunció esta semana por negarle el aval para lanzarse a las elecciones atípicas), el Partido Conservador, la Liga de Gobernantes Anticorrupción y MIRA; y de Cristian Portilla, apoyado por Beltrán y avalado por el Centro Democrático, Cambio Radical y el Partido de la U.

Ese supuesto enfrentamiento es inconveniente para la ciudad, el departamento y el país, pues en la parrilla de aspirantes hay varios con una alta afinidad al proyecto socialista que nos gobierna. Y, si los que deberían estar unidos se dividen (candidatos, movimientos y partidos políticos), la posibilidad de que termine siendo elegido un candidato del ‘petrismo’ aumenta considerablemente. De materializarse esa posibilidad, conllevaría graves implicaciones de cara a las elecciones parlamentarias y presidenciales de 2026. El mandatario de turno tendría el poder de influir en esos comicios, afectando la intención de voto de una ciudad que se ha caracterizado por ‘antipetrista’.

El General y Jaime Andrés, a quienes aprecio y respeto, fueron elegidos no solo por sus cualidades personales y sus propuestas, sino por un votante interesado en lograr un contrapeso al proyecto socialista en las regiones. También para que sirvieran de baluartes y protectores de la democracia en lo local. Garantizar que las elecciones del 2026 sean un ejercicio democrático limpio, y que el voto no se vea manipulado por una intervención indebida en política por parte del alcalde de turno que se pudiera “colar” en las elecciones de diciembre, es imperante.

Algunos ciudadanos, con la mejor intención, le hemos manifestado esa inquietud a ambos. Sin embargo, hoy percibimos con preocupación que aparentemente esas diferencias han ido escalando y puedan terminar siendo inconvenientes y dañinas para Bucaramanga y Santander.

Creo que es correcto suponer que los dos tienen muchos electores en común, lo cual debería llevarlos a pensar que el trabajo en equipo, como lo hacen los antioqueños, es la mejor opción.

La compleja coyuntura, y todo lo que está en juego, demanda de ellos mesura, humildad, generosidad, pragmatismo y una buena dosis de maleabilidad. Pero, sobre todo, requiere anteponer los intereses de la ciudad y del departamento por encima de los propio.

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