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Miércoles 05 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Alianza por Santander

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Hace unos días, gremios, entidades y autoridades de todo el departamento unimos nuestras voces en una carta dirigida al Gobierno Nacional para alertar sobre el deterioro crítico de la vía a Bogotá (Ruta 45A) y la Transversal del Carare. No se trata de una queja más: es un llamado urgente frente a la pérdida de competitividad, el riesgo en el abastecimiento y el impacto económico y social que el mal estado de estas vías está generando en la región.

Desde ProBarrancabermeja nos sumamos a esta solicitud porque entendemos que la conectividad vial no es solo una necesidad logística, sino una condición indispensable para el desarrollo económico y social de todo Santander. Sin vías en buen estado no hay competitividad; sin competitividad no hay inversión, ni oportunidades para las personas.

Este no ha sido un buen año para el departamento en materia de infraestructura vial. Por un lado, las lamentables emergencias por derrumbes y deslizamientos; y por otro, la exclusión de Santander del último Conpes “Vías para la Paz”, que destinó $15 billones a infraestructura en 20 proyectos y ninguno de ellos en nuestro territorio. Hoy ocupamos el puesto 23 en competitividad vial, a pesar de ser la cuarta economía del país.

Este pronunciamiento conjunto demuestra que cuando el departamento se une alrededor de una causa común, la voz de Santander se hace escuchar con más fuerza. Gremios económicos, cámaras de comercio, universidades, empresas, la Gobernación y los municipios hemos demostrado que, más allá de las diferencias, compartimos una convicción: trabajar juntos por el bienestar de nuestro territorio.

Desde hace varios años, se consolidó Alianza por Santander, un espacio que nos reúne, nos articula y nos mueve por nuestro departamento. En él entendimos que, desde los distintos roles y alcances, podemos gestionar y abanderar causas comunes en beneficio de la región. En esta oportunidad, alzamos la voz por los empresarios, campesinos, transportadores, trabajadores y docentes cuyas actividades y familias se han visto afectadas. También por la competitividad misma de Santander, que se debilita cada día sin infraestructura adecuada para atraer inversión y generar empleo.

Por eso insistimos en que la inversión en infraestructura debe responder a una visión integral del territorio. No basta con intervenir tramos aislados; se necesita una política coherente que reconozca la importancia estratégica de Santander, su conexión con el centro del país y el papel que cumple en la economía nacional.

La unión que hoy demostramos es, sin duda, el camino correcto: unidos, técnicos y persistentes. Porque cuando Santander se une por su infraestructura, no está solo exigiendo obras: está construyendo su presente y su futuro.

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