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Sábado 08 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Petro, es hora de pedir perdón

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Holocausto, según la RAE, es una gran matanza de seres humanos. También se refiere al “exterminio de judíos y de otros grupos durante la Alemania nazi”. En Colombia, lo acontecido el 6 y 7 de noviembre de 1985 se conoce como el holocausto de la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 y la retoma de las fuerzas militares. Aunque está claro que ambas partes cometieron crímenes, hay una batalla discursiva por la verdad.

Cuestionado sobre el relato del presidente Petro acerca de la toma, el exministro Yesid Reyes, hijo del exmagistrado Reyes Echandía, asesinado durante la toma, llamó la atención sobre el cambio de perspectivas frente al tema pues según dijo, “en los días posteriores al suceso había un consenso bastante generalizado de la responsabilidad del grupo guerrillero M-19 en todo el holocausto, y en cambio, mucha resistencia a aceptar que el Estado también había incurrido en responsabilidades”. Paradójicamente, cuarenta años después “la visión parece para algunos haberse invertido, hoy parece absolutamente claro que hubo una responsabilidad del Estado en la reacción, pero hay personas interesadas en minimizar o hacer desaparecer la responsabilidad del M-19” (Bluradio, 2025).

En otra disputa por el relato, el largometraje “Noviembre” fue modificado luego de un fallo de tutela favorable a la familia del exmagistrado Manuel Gaona Cruz, asesinado por el M-19 según la versión de su hijo Mauricio. El juez ordenó suprimir un diálogo en el que señalaba a Gaona de ser “uña y mugre con esos terroristas”.

Para no romantizar las supuestas nobles intenciones de la fatídica aventura, cabe recordar las palabras de Francisco Mosquera: “el macabro desenlace de la toma del Palacio de Justicia no solamente marcó el cruento final del embeleco de la paz, sino que puso al descubierto los nexos existentes entre la paz belisariana de Colombia y las negociaciones de Centroamérica. Dentro de los escombros del edificio se encontraron armas de combate que según registro y número pertenecieron a la derrotada guardia de Somoza y al lote donado por Carter a los sandinistas a través de Venezuela”. Con razón, Mosquera condenó la injerencia de la Unión Soviética a través de estados satélite como Nicaragua y Cuba, y el respaldo que estos dieron a las guerrillas.

Como si fuera poco el daño generado, el presidente Petro se ha dedicado a reivindicar las acciones e historia del M-19. Ningún acto de contrición o autocrítica se le ha visto al jefe de Estado. Aunque falta mucha verdad, el Estado ha sido condenado por sus excesos y crímenes en la retoma. Ya es justo y necesario que Petro, a nombre del M-19, les pida perdón a las víctimas, a la justicia y al país.

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