La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 2025 como el Año Internacional del Cooperativismo, bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”. De esta manera, se busca reconocer su papel en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Desde hace unos meses se han llevado a cabo importantes foros sobre la materia. Primero fue el XV Encuentro de Gerentes y Directivos de la Economía Solidaria del Oriente Colombiano, realizado por Coonfecoop. Luego vino el III Congreso Internacional de Ciencia y Desarrollo, promovido por UNICIENCIAS, al cual se le dedicó un panel sobre la economía solidaria. Finalmente, esta semana concluyó la VII Semana Internacional de Economía Social y Solidaria en San Gil.
No es de extrañarse que el cooperativismo genere tanto interés en el departamento. Santander es cuna de este modelo de asociatividad y ha visto crecer cooperativas que le generan bienestar a los santandereanos y colombianos. Gracias al cooperativismo muchos pueden pagar de manera fácil y oportuna los servicios públicos (Coopenessa), realizar transacciones a través de Bre-B de forma gratuita e inmediata (Red de Coopcentral), honrar a un familiar (Funeraria Los Olivos), viajar por Colombia (Copetran), transportar carga (Cotrasur) o acceder a un crédito (Financiera Comultrasan). Según Confecoop Oriente, Santander registra 158 cooperativas con 1.470.661 asociados, que generan 4.395 empleos. Sus ingresos y patrimonio alcanzan aproximadamente 2 billones de pesos, respectivamente. Santander es el departamento con mayor densidad de afiliados en el país.
La economía solidaria se caracteriza porque la conforman organizaciones sin ánimo de lucro buscando ser rentables y brindando beneficios para sus asociados; autogestionadas, los administradores son miembros; y con un control democrático, cada uno de los asociados tiene un voto, sin importar el monto de su aporte. Adicionalmente, se ha convertido en una poderosa herramienta para superar la informalidad y el famoso valle de la muerte; pues solo el 30% de los emprendimientos logran sobrevivir luego de 5 años. De ahí que múltiples entidades territoriales como Bucaramanga, Medellín, Antioquia, Neiva y San Gil cuentan con políticas públicas que incentivan este tipo de organizaciones. En Bogotá está en proceso su aprobación.
Pese a estos avances, la economía solidaria en Colombia solo representa el 3,6%, del PIB mientras que en los países de la OCDE alcanza el 12%. Asimismo, cubre 14 de 21 sectores económicos, cuando en los países de la OCDE participa en la totalidad. ¿Qué tal diversificar este modelo hacia sectores como el turismo, la minería, la construcción de vías terciarias o la producción agroindustrial? Como cualquier organización, su evolución, progreso e innovación son esenciales, y sumado a la formulación de políticas, se requiere su correcta ejecución y evaluación. Felicitaciones al movimiento cooperativo y de la economía solidaria.












