Con este concepto explicaron varios profesores y trabajadores de la UIS el gran cambio urbanístico que ha tenido el campus universitario no solo en la sede central sino también en la Facultad de salud y en las sedes regionales. El criterio es sencillo y muy profundo: si queremos excelencia académica hay que ofrecer infraestructura y capacidades de excelencia, porque lo público tiene que ser lo mejor para todos. Eso es lo que se observa recorriendo cada sendero y cada edificio remodelado o nuevo, los jardines, la biblioteca, las zonas deportivas y el nuevo museo de ciencia natural, además de las oficinas administrativas. Lo que está pasando con esa infraestructura es digno de admirar.
Para propios y extraños es motivo de orgullo visitar la UIS y observar la transformación estética y la comodidad con aire de modernidad que se ofrece a los servicios académicos y administrativos. Todo empezó remodelando baños, cambiando puertas, pupitres y vidrios. Hoy el plan maestro avanza y aunque existen algunos lunares es un ejemplo de capacidad y decisión de hacer las cosas más bonitas, con sentido estético y artístico, utilizando el espacio disponible.
Así como la UIS con Hernan Porras ha logrado varios periodos de buen trabajo en esta tarea renovadora, quisiéramos ver a Bucaramanga y sus espacios públicos. Eso implica cambiar el concepto que “lo público no es de nadie” por “lo público es de todos” y asumir el compromiso de renovarlo y mantenerlo limpio, ordenado y estéticamente agradable, como propósito común independiente de partidos políticos e intereses temporales. Este tipo de apuestas debería aplicarse también a todos los edificios públicos y sus entornos, porque los ciudadanos tenemos derecho a ser atendidos en infraestructuras de primera calidad.
Y como lo bueno hay que extenderlo, sería interesante retomar el ejercicio de renovación urbana en el barrio comuneros entre carreras 25 y 17, donde hay 3 universidades, pero desafortunadamente tiene espacios que parecen ciudad gótica en las noches. El Parque Estación de Metrolínea es uno de esos espacios que dan tristeza, pero si se integran zonas verdes y se aplica buena arquitectura se podría convertir todo ese sector en vivienda y servicios para docentes, administrativos y estudiantes como una hermosa ciudadela donde la educación y la cultura encuentren su máxima expresión. No se trata de desplazar sino de renovar el entorno para que sean áreas de extensión de todo lo bueno que pasa al interior de la Universidad, ofreciendo a esa población flotante las mejores calidades urbanas y entorno vital. Las entidades podrían unirse con la UIS, Santo Tomas y UDI para proyectar un mejoramiento integral y motivar la apropiación del territorio para la comunidad educativa con seguridad, modernidad, los mejores servicios, estética y cultura.










