En columnas anteriores he señalado la conveniencia ambiental, climática, social y económica de aplicar los principios de la Economía Circular en la gestión de los residuos, y la importancia de apoyar proyectos desarrollados en Colombia en ese sentido. Por ejemplo, me llegó un proyecto adelantado por Keivys Andrés Pacheco Larrea, estudiante de Ingeniería Petroquímica de la Universidad de Santander (UDES) titulado “Aprovechamiento del Óxido de Calcio Obtenido de Cáscaras de Ostras Como Catalizador Heterogéneo en la Síntesis de Biodiésel a Partir de Aceite Postconsumo”. Proyecto bajo la dirección de los profesores: M. Sc. Diego Andrés Alonso Rueda, M. Sc. Freddy Andrés Blanco Ríos y Dr. Carlos Alberto Echeverry González.
Un resumen del material recibido: “Vivimos un momento decisivo para el planeta, la transición energética dejó de ser un ideal para convertirse en una necesidad urgente. Los impactos ambientales, incluida la creciente huella de carbono asociada al uso intensivo de combustibles fósiles, exigen soluciones que reduzcan esta dependencia y permitan transformar desechos contaminantes en recursos útiles. En esta línea, uno de los desafíos más notorios está relacionado con los residuos generados por la actividad pesquera y marisquera”.
“Colombia produce cerca de 200.000 toneladas/año de ostra, y alrededor del 60 % corresponde a cáscaras que, en la mayoría de las regiones costeras, terminan desechándose sin tratamiento y acumulándose en playas y cuerpos de agua. Como caso crítico, en San Antero (Córdoba) la acumulación masiva de cáscaras constituye un problema ambiental, social y económico creciente. Los montones abandonados generan malos olores, proliferación de insectos y degradación paisajística, afectando directamente el atractivo turístico y reduciendo ingresos de familias que dependen de esta actividad”. “Las comunidades pesqueras también resultan afectadas, pues la acumulación interfiere con zonas de desembarque y altera esteros y áreas de pesca artesanal”.
“A pesar de ello, las cáscaras son ricas en carbonato de calcio, lo que revela un alto potencial de valorización mediante su transformación en óxido de calcio para aplicaciones como catalizadores en la producción de Biodiésel. De manera paralela, el proyecto también contribuye a abordar la problemática asociada al manejo inadecuado del aceite de cocina doméstico, el cual suele verterse en alcantarillas o basureros. Esta práctica genera obstrucciones y daños ambientales severos: un litro de aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, afectando la vida acuática y reduciendo la demanda química de oxígeno en los cuerpos hídricos”. “Este estudio continúa en fase de investigación y evaluación de viabilidad, con el objetivo de avanzar hacia una escala piloto y, posteriormente, hacia su implementación industrial”.
En diferentes países ya se han activado proyectos de aprovechamiento de estas cáscaras para la producción de diversos materiales. Para más información, escribir al profesor Freddy Andrés Blanco. Correo: andresblancoquimico2022@gmail.com












