En las circunstancias actuales, cuando el Estado venezolano se encuentra en una grave encrucijada, el veterano historiador Elías Pino Iturrieta sacó a la luz un libro titulado “Un pacto con el Diablo. Los orígenes del liberalismo venezolano”. Fue presentado en la librería El Buscón de Caracas hace cinco semanas, y conseguirlo es una proeza digna de Arsenio Lupin. Examinando los escritos de los primeros liberales venezolanos, como Francisco Javier Yanes hijo, Francisco Aranda y Tomás Lander, el eminente historiador concluyó su libro recordando una propuesta del mariscal Antonio José de Sucre al general Santiago Murillo, cuando se extinguía la primera República de Colombia y nacía la primera república venezolana: “Habiéndose hecho azarosos algunos militares que, abusando de su poder o su influencia violaron las leyes, se prohíba que, durante un período no menor de cuatro años, no pueda ningún general ser presidente o vicepresidente, ministro de Estado o jefe superior”.
¿Por qué no pueden los venezolanos disfrutar de unas vacaciones de cuatro años sin intromisión de los hombres de los cuarteles? La propuesta, de “un liberalismo renacido y escarmentado”, podría ser de gran provecho durante ese asueto sugerido. Esta historia de los primeros liberales venezolanos envía un mensaje cifrado a los lectores: hay que corregir el déficit del ideario liberal y los abusos de la militarada en Venezuela. La idea es mágica y sencilla, pero implica un revolcón de hábitos políticos inveterados. Más aún: una reconstrucción de la república venezolana.
El mensaje cifrado del doctor Pino convoca a la reconstrucción de la república venezolana, después de la dura prueba de 25 años de régimen “bolivariano”, lo cual significa reconstruir la libertad y la democracia. Es una tarea de los propios venezolanos, pues nadie puede reemplazarlos en ello. Pero para eso tienen que recordar el proyecto original de la primera república venezolana, cuando se extinguió la primera República de Colombia y el general Páez prestó su espada al proyecto. Como una nación es una comunidad moral, la restauración de la república implica una restauración de la moralidad de los venezolanos, sumida hoy en la abyección. No tengo duda de que podrán conseguirlo.










