La ciudad es movimiento, es un continuo encuentro de hombres y mujeres que la caminan, la desandan. Esa dinámica se da también en los medios de transporte ya conocidos. La calle en Bucaramanga, ha venido sufriendo una invasión desmedida de maneras de moverse en ella, que fue necesario incluir en las nuevas conversaciones oficiales, académicas, gremiales y en la comunidad en general el tema de la movilidad o mejor la inmovilidad?. Al margen de esa reflexión: el trancón se fue normalizando en la vía, y la impaciencia y el grito, el estrés y la grosería, la confrontación física y la vergüenza pública. Otro ciudadano fue parido por este fenómeno de los tiempos presentes.
El transporte masivo, las zonas azules, más parqueaderos, el pico y placa, la infraestructura urbana, los semáforos inteligentes, la cultura ciudadana para dejar de usar su medio de transporte personal, por tres o cuatro cuadras, cuando debería caminar etc, etc, son puntos de encuentro. Teniendo esa claridad, ahora es urgente que se reflexione sobre las responsabilidades públicas y el alcalde a elegir el próximo 14 de diciembre.
Los debates de Prosantander y Vanguardia han sido una ventana invaluable, muy útil, para que los candidatos compartan con sus potenciales electores sus propuestas a propósito del título de esta columna de opinión y estos puedan bien informados, votar de una manera responsable. La verdad, la inmovilidad en Bucaramanga nos está enloqueciendo. Los debates y la experiencia real de los candidatos en el tema son determinantes.

La contribución del ciudadano en la urna, eligiendo al más capaz, necesita de un apoyo de los otros alcaldes metropolitanos quienes deben asumir la tarea, entendiendo de una vez por todas la urgencia de unir a su equipo de asesores: firmas o personas naturales que sean autoridad reconocida, sin importar que no sean santandereanos e incluso que sean extranjeros. Esa no es la discusión, aquí la conversación debe girar en torno a las competencias. Los árboles no pueden impedir que veamos el bosque. La movilidad en Bucaramanga es un tema metropolitano.
Cuando regrese la “movilidad” a la ciudad; con ella vendrán niveles de contaminación auditiva, atmosférica y visual amables con el medio ambiente. Menos tiempo en la vía, será más tiempo en la casa, una ecuación social en la que llevamos años los bumangueses tratando de consolidar. Nos hemos equivocado en lo más simple, elegir, un alcalde que sepa del tema, o mejor que tenga autoridad para ordenar este caos. Nos vemos en las urnas.
Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.










