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Miércoles 03 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Los días de Maduro en el poder están contados

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En 2025, la relación entre Nicolás Maduro y Donald Trump alcanzó su punto más tenso en años. El gobierno de Trump intensificó su presión sobre Venezuela, señalando al régimen por sus vínculos con el narcotráfico y clasificando al llamado Cártel de los Soles como organización terrorista.

En consecuencia, Washington desplegó una flota militar en el Caribe, estableció un bloqueo marítimo de hecho y autorizó ataques contra embarcaciones rápidas presuntamente usadas por redes vinculadas al chavismo. A esto se sumó la declaración del espacio aéreo venezolano como “cerrado”, advertencia que en la práctica funciona como un bloqueo aéreo. El endurecimiento vino acompañado del anuncio de posibles operaciones en tierra firme para cortar el flujo de narcotráfico que sostiene las finanzas del régimen, aferrado al poder tras unas elecciones donde la oposición obtuvo la mayoría.

Maduro respondió desplegando ejercicios militares con barcos, drones, milicias costeras y maniobras antiaéreas, denunciando un “asedio imperial” y acusando a Estados Unidos de violar la soberanía nacional. Pero, como decía mi abuela —con la sabiduría de quien nunca necesitó un ministerio de propaganda— esto es una pelea entre el tigre y un burro amarrado. Y tratándose de burro, basta escuchar las alocuciones del propio Maduro.

Hoy el escenario combina bloqueo aéreo, bloqueo marítimo, destrucción selectiva de lanchas rápidas y la abierta amenaza de una intervención terrestre, alimentando el temor de un conflicto regional.

Aun así, Caracas mantiene un discurso doble: grita agresión, pero pide diálogo. En medio de la tensión, Trump y Maduro sostuvieron una llamada directa en la que habrían explorado una salida negociada: Trump le ofreció garantías si renunciaba; Maduro pidió amnistía total y levantamiento de sanciones. Washington dijo que no.

Mientras tanto, María Corina Machado —sin recoger aún su Premio Nobel— mantiene contacto constante con Trump, aguardando el derrumbe del régimen y la escapatoria de un Maduro que ya busca refugio con el rabo entre las piernas.

La presión internacional y el cerco político sobre el régimen de Maduro han permitido la liberación parcial de varios presos políticos. Aunque no se trata de una amnistía completa, estas excarcelaciones representan un avance significativo para las víctimas y sus familias, y un indicio de que el control del régimen comienza a resquebrajarse.

Y como decía mi abuelita, no hay villano sin premio: Trump, que no es precisamente una pera en dulce, bien podría terminar quedándose con la producción petrolera venezolana. Así podría cerrarse el último capítulo de esta larga novela que los venezolanos han debido soportar.

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