En un oportuno editorial (La crisis del agua que enfrenta Santander, septiembre 12 de 2026), Vanguardia reitera la importancia y la urgencia de enfrentar con acciones la gravísima crisis del agua que padece el departamento y casi todo el país. Vanguardia señala: “La seguridad hídrica de Santander debe ponerse cuanto antes en la lista de las máximas prioridades del Departamento, a juzgar por el diagnóstico que acaba de presentar la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander”.
Vale la pena reiterar que esta crisis fue advertida hace décadas; sin embargo, no tiende a mejorar, sino a empeorar con el paso de los años y de los gobiernos. Citando fuentes reconocidas y estudios propios, publiqué en el año 1993 el libro La crisis del agua en Santander, financiado por el Inderena, la autoridad ambiental nacional antes de la creación del Ministerio de Ambiente. Se advertía en el libro lo siguiente: “De no tomarse medidas inmediatas y eficaces, el departamento enfrentará en los próximos años un déficit en el suministro de agua a las poblaciones”.
Asimismo, se pronosticaron “crecientes racionamientos de agua y pérdidas de cosechas” y disminución de las capturas pesqueras, si las tendencias no sufrían modificaciones. Se recalcaba –además– que Santander registraba “problemas (muy graves) en la calidad del líquido que fluye por los cauces y también en el que es consumido por la población”. Vale la pena reiterar que, infortunadamente, la situación no tiende a mejorar, sino a deteriorarse, como se deduce de estudios e informes de los últimos años. A pesar de que en ese periodo se expidió la Ley 99 de 1993, que creó el Ministerio del Medio Ambiente y organizó el Sistema Nacional Ambiental (SINA) para orientar el desarrollo sostenible del país.

Estos problemas de desgobierno de países como Colombia tienden a agravarse atizados por los problemas internacionales, como el cambio climático generado por actividades humanas que está ocasionando desastres en todos los países, como ya se sabe, agravado este año por la presencia de el Super El Niño.
Un factor que dificulta los programas de control de la contaminación está relacionado con las difíciles condiciones en que viven millones de personas en Colombia. La mayoría de quebradas, ríos y ciénagas que circulan registran altos niveles de contaminación fecal, pero esto no impide que muchos se bañen y laven sus ropas en esos sitios, poniendo en riesgo su salud y agravando al mismo tiempo los problemas de calidad de la corriente. En estos casos, no es posible controlar el problema solo a través de sistemas de tratamiento, sino también mejorando las condiciones de vida que padecen estos millones de colombianos. Las perspectivas no son nada buenas para el país si se analizan las propuestas de Mister Abelardo.










