Publicidad

Columnistas
Miércoles 16 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

Entre la libertad y el silencio

Compartir

En su documental Colombia: Fábrica de Niños Trans, el creador de contenido mexicano Samuel Adrián puso sobre la mesa un tema que toca fibras y sensibilidades: las decisiones relacionadas con identidad de género y tratamientos de afirmación de género en niños y adolescentes.

El cortometraje cuestiona los protocolos aplicados a menores y enfoca parte de su investigación en la atención que se ofrecía en la Clínica de Género de la Fundación Valle del Lili, en Cali. Además, presenta el testimonio de Laura, una joven que ahora se retracta de las elecciones tomadas durante su adolescencia y plantea interrogantes sobre evaluación, consentimiento y acompañamiento.

La fundación ha rechazado sus señalamientos y sostiene que todo fue realizado bajo protocolos médicos y con los consentimientos correspondientes.

En medio de esta controversia, Adrián fue detenido la semana pasada en el Aeropuerto El Dorado, en cumplimiento de una orden judicial relacionada con un proceso de desacato por contenidos que se negó a retirar.

Más allá del personaje, deberíamos preguntarnos como sociedad: ¿podemos conversar estos asuntos con tolerancia y respeto? Un documental puede tener sesgos; no es una verdad absoluta, por eso debe ser cuestionado y contrastado. Una respuesta que incomoda no debería cerrar la conversación.

La prudencia debería ser la prioridad de cualquier agenda cuando de niños y adolescentes se trata. Es crucial reconocer que las decisiones asociadas a menores merecen el máximo rigor, especialmente cuando pueden traer consecuencias significativas en sus vidas.

Hay preguntas legítimas que necesitan respuestas serias: ¿qué evidencia sustenta cada intervención? ¿Qué papel tienen las familias? ¿Cómo se evalúa la madurez de un menor? ¿Qué tan rigurosos son los protocolos? ¿Cómo se acompaña a quienes posteriormente cuestionan decisiones tomadas durante su adolescencia?

Preguntar no es odiar, cuestionar no es discriminar y exigir evidencia tampoco debería confundirse con estar en contra de nadie. A Colombia le urge una conversación acuciosa sobre este tema: sin consignas, sin etiquetas y sin convertir a los niños en el campo de batalla de una disputa ideológica.

Proteger a los menores exige prudencia, pero también contundencia. Defender la libertad de expresión exige tolerar aquello que no queremos escuchar. Dejar de preguntar no implica necesariamente encontrar certezas; a veces, solo dejamos de saber.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día