En Colombia, los desaparecidos no están ni vivos, ni muertos, o mejor aún, están vivos y muertos al mismo tiempo, en una especie de limbo, y de eso se trata Los espantos de mamá, la cuarta novela del escritor antioqueño Gilmer Mesa y publicada por Literatura Random House, la cual narra, a través de una serie de relatos, los múltiples infiernos que viven las madres que buscan a sus hijos desaparecidos, contados a través de historias y leyendas transmitidas por la propia madre del autor.
Estas historias conducen al lector por un descenso a los «infiernos» de Medellín, utilizando el cementerio como símbolo de lo que la sociedad quiere enterrar entre los gritos mudos de aquellas madres sobrepasadas por la angustia y la búsqueda incesante, que les consume hasta su propia cordura, y cuyos ecos son el olvido y la indiferencia.
El libro retrata la impostura de una sociedad que se percibe digna y recta, pero que nos ciega al punto de desconocer nuestra propia historia, nuestro pasado y nuestras carencias. Ese es uno de los roles más valiosos de la literatura: hacernos conscientes de la complejidad del mundo en que vivimos y ayudarnos a mirar de frente aquellos «espantos» que encarnan la indolencia, la corrupción y la violencia que compartimos como país. Solo así podremos entender nuestro propio contexto, nuestros dolores y nuestros destinos, y así resistirnos a olvidar lo que nos ha traído hasta aquí.
Más allá de la deshumanización sincronizada que nos hiela la conciencia frente al dolor ajeno, Gilmer Mesa logra encontrar, en medio de tantas sombras, la bondad, el cariño, la dulzura y la persistencia de las madres, además de la compasiva mirada de la vejez, en la que se empieza a ver hermoso todo el conjunto, en una suerte de poesía frente a una vida llena de contradicciones.
Cierro con una idea del libro: «el amor es más potente que la muerte, así mate de espanto a los incapaces de sentir».










