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Sábado 20 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

El fuego de la solidaridad

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Esta semana caminé entre las cenizas del asentamiento 12 de Octubre, comuna 4 de Bucaramanga. Retumbaba el silencio denso que queda cuando el fuego arrasa no solo con la madera, sino con los proyectos de vida. En cuestión de minutos un incendio devoró 50 viviendas y las ilusiones de decenas de familias que, contra todas las adversidades, intentaban abrirse camino en una ciudad que no es la suya.

Muchos de sus habitantes vienen de una Colombia históricamente marginada, invisibilizada por nuestra indiferencia. El fuego se ensañó con una rapidez brutal y dejó una huella oscura y profunda. Hoy, algunos rostros —justificadamente desangelados— pastorean la tierra quemada y los restos de tablas que hasta hace nada eran paredes, cuartos, refugios. Allí entendí, una vez más, que la pobreza no es solo una estadística: es una experiencia cotidiana de fragilidad.

La mañana del 13 de diciembre activamos, desde Prosantander y la UNAB, una campaña para mitigar la angustia de los primeros días. Cerca de 800 prendas de ropa y aproximadamente media tonelada de alimentos y productos de aseo se transformaron en 50 mercados que logramos entregar pocas horas después. No estamos ni cerca de una solución definitiva, pero también sabemos que la indiferencia jamás lo será. Debemos ayudar a construir soluciones estructurales con el concurso de la sociedad civil, pero mientras tanto, dimos lo que más urgía: un abrazo de aliento.

El 15 de diciembre, al entregar las ayudas en la terraza de la Fundación Colores del Manantial, estos nuevos amigos del asentamiento sacaron fuerzas y sonrisas para cantarme el cumpleaños. Por la adrenalina de ayudar rápidamente terminé con una lesión en el brazo por una fuerza indebida, pero conmovido y con el corazón lleno. Valió toda la pena.

Este sábado 20 de diciembre, cuando el mundo conmemora el Día Internacional de la Solidaridad Humana, el llamado no puede ser simbólico. La misión no ha terminado. Necesitamos seguir ayudando de manera organizada y responsable, como también lo han hecho otras fundaciones, la Alcaldía y este mismo medio. Ya no se necesita más ropa —se ha recibido en buenas cantidades—, pero sí se requieren mercados no perecederos, utensilios de cocina, cocinetas, colchonetas y guantes de trabajo.

Las ayudas pueden entregarse en la UNAB – Sede Rafael Ardila Duarte, ubicada en la Carrera 34 # 41-51, en horarios de oficina de 8:00 a.m. a 12:00 m. y de 2:00 p.m. a 5:00 p.m. Para mayor información, está habilitado el número 310 669 4925.

La solidaridad no es caridad ocasional; es una decisión ética de no mirar hacia otro lado. Aprendamos que cualquiera puede perderlo todo en segundos, pero también que juntos podemos encender el fuego correcto: el que reconstruye, acompaña y devuelve dignidad.

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