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Domingo 21 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Luswing y Damián, ¡socios honorarios!

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Desde que mi padre Roberto Zarruk me llevó de la mano al Club Campestre, me di cuenta cómo trataba a los caddies de golf, a los meseros, a las personas que trabajaban en dicho centro deportivo. Cuando fuimos creciendo, mi hermano, mis amigos y yo, jugábamos fútbol con ellos y esos partidos que se realizaban al atardecer incluían ‘pata’, discusiones, apuestas de gaseosas, sándwiches combinados y empanadas; casi siempre ganaban ellos y a pesar de los alegatos, nos íbamos abrazados porque ellos siempre nos vieron como sus amigos, muy a pesar de ser hijos de algunos socios del club. Ni mis amigos, ni mi hermano, ni yo, éramos hijos de ‘papi’ y mami, ¡nada de eso! Siempre los miramos de igual a igual, jamás por encima del hombro.

En dicho escenario social, al primero que nos encontrábamos era a Carlitos, un portero al que nadie se le colaba. ¡Conocía al perro y al gato! En diferentes sectores del club, estaban personajes como Antonio Niño, pero todos le decíamos con cariño: ‘Chori’. Con ellos también trabajaban Pablito Torres, capitán de meseros, Jesús Zapata, ‘el gordo’ Castro, Maitre del restaurante, al igual que Samuel Jaimes. Cómo olvidar al gran ‘Bigotes’, cuyo nombre de pila era Efraín Angarita; a Luis Girardot más conocido como ‘la churca’, a Ovidio Rey, al chef Lelio Puentes, al inolvidable Aurelio Silva, un barman que siempre tenía a su lado el radio de pilas grandes para escuchar los partidos del Atlético Bucaramanga. No me perdonaría dejar de mencionar al gordo Libardo quien siempre estaba mamando gallo en el cuarto en donde guardan los palos de golf. La lista es interminable, y en la misma no se me pueden escapar los protagonistas de esta columna: Luswing Sierra Aceros y Damián Piñerez. Estos últimos se marchan en pocos días del club y nos dicen adiós, gracias a que se van a disfrutar de la vida, la cual según ellos los ha tratado de maravilla.

Luswing, nació el 12 de marzo de 1960 y estudió en el Agustiniano para luego terminar sus estudios en el Tecnológico. A este hincha enfermizo del Atlético lo recomendó Aurelio para que trabajara en el club como cajero desde 1980 y años después lo trasladaron al kiosko de golf gracias a los buenos oficios de dos socios emblemáticos como Ludwing Hakspiel y Armando Puyana. También hacía sus ‘extras’ en la casa de un gran amigo de papá, como Alirio Cadena, socio fundador de Mercadefam. Las charlas con este loco enamorado del equipo de nuestra ciudad siempre estaban enfocadas en las actuaciones del equipo búcaro y su desempeño en los campeonatos. Hace un par de meses le llevé a Fabián Sambueza y el viejo Luswing casi se desmaya. Temblaba, sudaba y terminó gastando el almuerzo en el kiosko de golf. ¡Espero que no se lo vayan a cobrar!

Damián nació en Provincia -Línea del Ferrocarril- un corregimiento de Sabana de Torres y muy joven se vino a Bucaramanga a probar suerte. Trabajó como mesero en el inolvidable Restaurante Don Pepe de Bernardo Serrano y Doña Chela, desde 1979 hasta 1985 y luego llegó al Campestre para convertirse en un elegante supervisor de servicios en el club. Estudió carreras relacionadas con el tema gastronómico y nos ha atendido con señorío y afabilidad durante todos estos años. No sobra decir que este caballero de saco y corbata también es hincha del Atlético Bucaramanga y en pocos días, se marcha del club junto con Luswing, para disfrutar de su pensión y de su casita campestre que construyó en un hermoso paraje del municipio de Mogotes, a pocas horas de nuestra ciudad. Con estas líneas quise rendirles un pequeño homenaje a dos grandes amigos y al mismo tiempo, maravillosos seres humanos. Gracias por todo, por sus abrazos, su cariño, el cual ustedes también trasladaron hacia mi esposa y mis hijos. Los vamos a extrañar, de eso no les quede la menor duda. ¡Hasta siempre muchachos!

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