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Martes 23 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Déficit Fiscal: ¿la caja menor del Estado?

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Nos acercamos a unas elecciones presidenciales, que van a ser las más trascendentales en los últimos tiempos en Colombia. No voy a hablar de quién o quiénes son los más opcionados. No. Prefiero centrarme en un concepto que, aunque menos visible en el debate público, resulta determinante en el manejo de las finanzas de un país: el déficit fiscal.

La ANIF estima que el déficit fiscal alcanzaría el 7% del PIB en 2026, superando la meta del Gobierno en 6,2%. En plata blanca, es un desbalance cercano a los COP 140 billones. No es un dato menor, lo que nos muestra de cómo se están manejando de manera equivocada y sin disciplina fiscal, las finanzas públicas en el actual gobierno.

Pero, ¿qué es el déficit fiscal? Es la diferencia negativa entre los ingresos del gobierno (impuestos, tasas, transferencias) y sus gastos corrientes y de capital (inversiones a largo plazo) en un periodo determinado. Cuando se gasta más de lo que recauda, necesita financiar esa diferencia con endeudamiento interno o externo, o con medidas excepcionales, como reformas tributarias exprés. La alerta para los economistas es que este déficit se vuelva recurrente, comprometiendo las finanzas en el presente y el futuro.

¿Y quiénes son los responsables? ¿El gobierno de turno, los congresistas que aprueban el presupuesto, o nosotros mismos, que exigimos obras y subsidios, pero a la hora de pagar impuestos nos quejamos? Lo cierto es que Colombia recauda poco, gasta mucho, administrando sus finanzas sin pensar en el país que viene.

¿Y por qué se da este déficit? Deterioro coyuntural o estructural en la matriz de ingresos; bajo recaudo de impuestos o evasión; caída en los precios de los commodities; contingencias inesperadas como pandemias; aumento del gasto público y, por qué no, la corrupción rampante que nos roban casi 50 billones al año, los dueños de lo ajeno.

Ahora, el déficit no necesariamente es malo si se da para desarrollar proyectos estratégicos que dinamicen la economía en momentos de desaceleración. Un ejemplo claro se dio en la pandemia, cuando el gobierno de turno decidió endeudarse para sostener el empleo y darle oxígeno al sector productivo. Lo no deseado, es tener déficit sin crecimiento, sin productividad y eficiencia, recursos que van a la caneca.

En Colombia existen entidades encargadas de vigilar y proteger el uso de nuestros recursos: las contralorías, la Procuraduría y la Fiscalía. Otras definen las políticas fiscales y aprueban las metas presupuestales, como el Ministerio de Hacienda y el Congreso de la República.

Nota: esta columna regresa el 13 de enero de 2026. ¡Felices Fiestas!

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