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Domingo 28 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

José Luis Alarcón es Marty McFly

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De las anécdotas curiosas y vainas chistosas que olvidé narrar en mi columna dominical después del título conseguido por el Atlético Bucaramanga el año pasado, es la que voy a contar. Después de la finalización del partido entre el onceno dirigido por Rafael Dudamel y el cuadro santafereño, que terminó con marcador de uno a cero gracias al golazo de Freddy Hinestroza, Fernando Cotes me dijo: “Vamos a comer algo al Tony, quedé de verme con Jorge Torres, Vidal Abreo, Javier Mantilla y José Luis Alarcón. Salgamos rápido de este estadio porque la vaina va a estar complicada”.

El locutor samario gambeteó vehículos y descendimos por el Tecnológico hasta buscar unas calles del barrio La Universidad que nos sacaran no solamente del sector, sino también de las celebraciones que iniciaban los fervorosos hinchas del Bucaramanga. Luego de las maniobras realizadas por el presentador, quien hoy está residiendo en España, llegamos a nuestro destino. Ingresar al desayunadero no fue tarea fácil; la gente bailaba encima de las mesas y de las sillas del reconocido restaurante. Me impactó ver a los meseros llevando las bandejas repletas de trago, caldos con huevo, chatas y arepas; al mismo tiempo esquivaban a los comensales para que no tumbaran lo que llevaban en las charolas; se parecían al volante argentino Fabián Sambueza eludiendo rivales.

Como pude, llegué hasta la mesa que ya había separado Vidal Abreo y su esposa, no sin antes recibir los abrazos de muchas personas que estaban tan emocionadas como tía solterona estrenando novio. En la misma ya estaban los periodistas Fernando Gómez, Javier Mantilla, José Luis Alarcón y Jorge Torres; casi todos tenían a su compañera de vida sentada junto a ellos y, mientras tanto, me caían saludos de todas partes, al tiempo que hicimos el pedido. A decir verdad, quería comer algo y salir volando para mi casa; no veía la hora de que amaneciera para llamar a Gloria Cepeda y que la dueña de la agencia de viajes me consiguiera un tiquete para Bogotá desde el martes 11 de junio. Debía tener en cuenta que el lunes era festivo y yo debía estar en la capital días antes del partido final para asistir a varias citas, entre otras, ir a la Embajada de El Salvador para el tema de mi nacionalización.

El Tony era un pandemonio; mientras llegaba nuestra cena, fui a la barra a saludar a Gilma, la dueña del lugar. Estando en esas, apareció su hijo, el chef Carlos Jesús, quien a duras penas balbuceaba palabras. Estaba más sudado que tapa de sancocho y hablaba como ‘pollo ronco’. Mis amigos se estaban tomando unas cervezas y, mientras cenábamos, Vidal Abreo preguntó cómo veíamos el juego para el sábado siguiente. Cada uno entregó su pronóstico y yo les dije lo mismo que le manifesté al flaco Mantilla mientras nos abrazábamos luego del gol de Hinestroza: “Ese es el gol del título”.

En ese momento, José Luis Alarcón se paró y dijo lo siguiente: “Miren, vamos a empezar perdiendo y luego el Bucaramanga empatará y pasará de largo; Santa Fe igualará la serie y nos vamos a penales. Y en el último cobro, Aldair Quintana lo va a tapar y seremos campeones”. Apenas terminó de decir eso, me recorrió un escalofrío y Vidal se paró de su silla y le dijo al comentarista en tono desafiante: “José Luis, ¡no sea hijueputa! Nos va a poner a sufrir”.

El sábado 15 de junio, mientras se llevaban a cabo los penales en El Campín, le dije a Jorge Torres luego del cobro de Fabry Castro: “Me provoca darle una paliza a José Luis”. Aldair desvió el cobro de Millán y el Bucaramanga salió campeón para felicidad de todos. El año 2025 finaliza en tres días, pero de una cosa estoy seguro: voy a llamar a José Luis para que me dé los números del Baloto y así amanecer como un millonario más en el 2026. Estoy seguro de que él es Marty McFly, el protagonista de Volver al Futuro. Feliz año y que Dios nos bendiga.

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