Llueve sobre Babel, estrenada en Sundance en 2025 y hoy en cartelera nacional, es un película fascinante e inusual en el cine colombiano. Pues, entre otras, se atreve inventar un lenguaje que podríamos llamar algo así como ficción “especulativa afro-trans alegórica”.
Conversé al respecto con Laura Valencia Bonilla, curadora de la muestra Vanguardias Afro del FICCALI y me contó que la película nació de ejercicios de autoficción con un grupo de actrices y actores durante la pandemia, y eso se nota: es un trenzado de historias cosidas en una Cali dantesca.
Algunas escenas están más logradas que otras, pero el conjunto tiene una semilla que, según Valencia Bonilla, podría transformar la forma en que se cuentan historias en el país. “Es interesante ver cosas arriesgadas, que le dan un giro a clásicos como la Divina Comedia, y que pese a ser muy local, muy caleña, conectan con públicos amplios. Pinta tu aldea, dice el refrán, y serás universal”.
Además, Valencia Bonilla resalta una de las características más importantes de la película: “en un país donde aproximadamente el 25% de la población es negra, ver una película que hace a la afrodescendencia parte de su ADN es refrescante”, y añade, “verse reflejado en pantalla es importante, y esto aún no pasa lo suficiente para muchas personas en el cine colombiano”.
Otro de los aportes más importantes, es que Llueve sobre Babel reconoce, dignifica y celebra lo que Valencia Bonilla llama “la cultura marika negra” de Cali —marika con k, aclara, porque la comunidad LGBT+ lleva años reapropiándose del insulto para llenarlo de orgullo, comunidad y celebración.
TRANSICIÓN. La alegoría, ese género que crea un mundo paralelo para decir algo sobre el real, es una de las formas más poderosas de crítica social y cultural.
Llueve sobre Babel lo utliza, pero a diferencia de las alegorías clásicas, lo hace desde el humor, la ternura y el goce. No solo denuncia también celebra lo que tan pocas veces se celebra en este país: la afrodescendencia, la disidencia sexual, el placer de crear entre afectos, y la valentía de inventarse un lenguaje contra el borramiento histórico.
Les invito entonces a adentrarse en esta travesía dantesca y afromarika en el cine más cercano.











