Vienen las elecciones este año en Colombia y el temor es evidente; en los 203 años que llevamos de relaciones diplomáticas con los EE.UU, llena de altibajos, de desencuentros y de tensiones, este es quizás su peor momento.
En general el país, para bien o para mal, siempre ha estado alineado con los norteamericanos, pero quizás no ha habido un peor momento desde la pérdida de Panamá a comienzos del siglo XX como el que atraviesan las relaciones hoy.
Más tarde las cosas se volvieron a arreglar, pero todo ha dependido de que Colombia asuma una posición demasiado servil. Hasta el mismo López Michelsen cuestionó en su momento la posición colombiana al aseverar que Colombia no merecía “seguir siendo peón de la Guerra Fría”. El mismo López también aseguraba que diferir con los Estados Unidos no nos convertía automáticamente en “sus enemigos”. Quisimos ser ingleses y franceses, pero nos tocó ser el patio trasero de los norteamericanos.
Cinco países de América Latina tienen elecciones este 2026, Colombia y Brasil entre ellos. Todo bajo una polarización extrema intensificada con la “extracción” de Maduro (llevado como un simio, sin haber mostrado la dignidad de los romanos que se suicidaban antes de caer en las manos de sus enemigos).
Tanto se polariza que no es sino escucharlos: “Así es como deben terminar todos los tiranos: muertos o presos”, escribió De la Espriella (abogado de Alex Sabb, señalado de haber ayudado cuando la justicia colombiana se disponía a apresarlo).
Paloma Valencia dijo que Estados Unidos no agredió a Venezuela y soñó con María Corina, pero como el presidente de EEUU la descartó de un tajo Paloma se bajó del bus rapidito. Lo mismo le pasó a Vicky, que se alegró porque María Corina iba a llegar al trono, pero todos vimos lo que dijo Trump, que los dejó callados.
Para Sergio Fajardo “La caída del dictador es un alivio” y una ocasión para “recuperar la democracia venezolana”. Pero eso, lo dijo claramente, no obsta para que se olvide que la intervención de los Estado Unidos en ese país “vulnera la carta de la ONU”, lo cual es cierto.
Al final, no era la democracia , sino el petróleo. Venezuela tiene las reservas más grandes del mundo, y ellos las van a administrar, con la ayuda del régimen.
Ahora bien, lo importante es si en las elecciones de Colombia van a intervenir los norteamericanos, o más bien cómo lo van a hacer, porque es un hecho que lo van a intentar. Siempre lo han hecho, desde la “independencia de Panamá”, cuando nos mandaron un destructor que envió Theodore Roosevelt, mientras Marroquín se despertaba de su siesta eterna y el país se le derretía en sus manos. Todo por el: “Dios bendiga a América”. Y Petro, “debería cuidarse el culo”, dijo el nuevo Roosvelt.










