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Sábado 10 de enero de 2026 - 01:00 AM

Petrotrumpismo

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Luego del zarpazo imperialista de Estados Unidos en Venezuela y la instalación de Delcy Rodríguez en el poder, por fin el presidente Trump le pasó al teléfono al presidente Petro. Tras la llamada, Petro publicó una fotografía de un águila imperial junto a un jaguar y no ocultó su regocijo al ser invitado a la Casa Blanca por el mismo al que ha llamado “nazi”. Trump, por su parte, habló de “gran honor” sobre la conversación con Petro, a quien le ha dicho “enfermo” y “jefe del narcotráfico”.

Este episodio descoloca a los seguidores más fieles de uno y de otro, pero el veredicto es contundente: a Estados Unidos lo que realmente le importa no es la democracia ni los derechos humanos, sino sus negocios e intereses, y Petro como gobernante, se subordina a esos intereses.

En una texto anterior sobre el libro “Cambio en reversa ¡No más Petros!” (Suárez, 2025) resalté el capítulo dos “Al son que me toquen bailo”. Allí el autor hace un recuento de los diferentes “ritmos” a los que Petro se ha acomodado durante su carrera sin reparar en coherencias. La figura cae como anillo al dedo para este momento en el que Petro finalmente “le coge el paso” al son de Trump.

Así lo ratifica el contundente artículo del diario El País de España “La comisión secreta de Petro que negoció bombardeos y fumigaciones en Colombia para contentar a Trump” https://bit.ly/3Z0SbOu. Como se ha señalado en esta columna, Petro lleva meses concediéndole al Gobierno de Trump cuanta exigencia le ha hecho.

Entre esas concesiones están: La instalación militar gringa en la isla Gorgona, no renegociar el TLC, hacer reformas tributarias pro FMI aumentando los impuestos indirectos, autorizar bombardeos a grupos armados aun si hay menores, permitir la fumigación con glifosato contrariando su promesa de campaña, aumentar las extradiciones aunque se socave la justicia nacional, etc. Todas las anteriores medidas obedecen a una agenda que prioriza los intereses de Estados Unidos sobre los de Colombia.

El brutal realismo del Colorario Trump a la Doctrina Monroe desilusiona a quienes veían en su presidencia una salida a las aventuras imperialistas de Estados Unidos. Al mismo tiempo, la onerosa lista de concesiones del Gobierno de Petro al de Estados Unidos desilusiona a quienes alguna vez creyeron que levantaría la bandera de la soberanía de forma real y autentica.

El Petrotrumpismo no es una salida audaz pensada para el bienestar de los colombianos, al contrario, significa que Trump impondrá los designios de superpotencia de EE. UU. con más agresividad y que el presidente Petro es capaz de sacrificar, como ya lo ha hecho, el interés nacional para resolver su difícil situación personal al encontrarse incluido en la lista OFAC.

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