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Miércoles 14 de enero de 2026 - 01:00 AM

Cuando el tren vuelve a la conversación regional

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En medio del ruido diario de noticias, cifras y coyunturas, aparecen de vez en cuando anuncios que invitan a levantar la mirada y pensar en el largo plazo. Uno de ellos, sin duda, es la reciente adjudicación por parte de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) del contrato para realizar los estudios técnicos que permitan llevar a etapa de factibilidad la conexión férrea entre Bogotá y Barrancabermeja.

La noticia es positiva y esperanzadora. No solo porque revive la conversación sobre el ferrocarril, sino porque se suma a otro proyecto clave: la conexión férrea La Dorada–Chiriguaná. Dos apuestas que, vistas en conjunto, nos permiten volver a soñar con una región articulada, conectada e intermodal.

Pero, como casi todo en infraestructura, el entusiasmo debe ir acompañado de realismo. El camino es largo y culebrero. El contrato adjudicado tiene un plazo de 18 meses para su ejecución, lo que significa que será a mediados de 2027 cuando se conozcan los resultados finales del estudio que definirán si la línea férrea entre Bogotá y Barrancabermeja es técnica, económica y ambientalmente viable. No estamos hablando todavía de obras, rieles ni trenes en operación, sino de un paso previo, indispensable, pero no definitivo. Y, aun así, ese paso importa. Mucho.

Que este estudio quede andando en medio de un cambio de gobierno es, paradójicamente, una buena noticia. Deja a la región una herramienta concreta para hacer seguimiento, exigir continuidad y contar con un proyecto prácticamente listo para gestionar recursos, sin importar el color político de quien esté en el poder. Los estudios de factibilidad son, en la práctica, el punto donde muchos proyectos mueren o, por el contrario, donde otros quedan listos para despegar.

El reto ahora es colectivo. Se requiere vigilancia técnica, conversación informada y una participación activa de los actores regionales: empresarios, gremios, academia, gobiernos locales y ciudadanía. Desde lo local, distintas instituciones ya han iniciado un trabajo de preparación para entender y responder a la demanda que una industria de esta magnitud podría generar.

Hoy no celebramos la llegada del tren. Celebramos algo igual de importante: que el proyecto esté vivo, en marcha y con la posibilidad real de convertirse en una obra que conecte a la región con su futuro.

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