Guanentá
Jueves 30 de julio de 2026 - 02:56 PM

¿Hay riesgo de racionamiento en San Gil?: no hay cómo almacenar agua

Según el análisis que viene realizando Acuasan, el escenario más probable es que un eventual plan de racionamiento empiece hacia noviembre, aunque esa fecha dependerá del comportamiento del clima durante los próximos meses.

El agua para el municipio es captada de las quebrada Curití y Cuchicute.
El agua para el municipio es captada de las quebrada Curití y Cuchicute.

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Publicado por: Jorge Rios

Aunque las lluvias todavía aparecen de forma esporádica, el temor por el impacto del fenómeno de El Niño empieza a crecer en poblaciones como San Gil, donde la infraestructura para garantizar el abastecimiento de agua potable sigue sin estar preparada para afrontar un evento climático severo, como el que pronostican los expertos para los próximos meses.

El principal problema de un municipio con cerca de 60.000 habitantes es que no cuenta con reservorios, embalses o represas que sirvan como respaldo en caso de una sequía prolongada. En otras palabras, el agua que llega a los hogares depende únicamente del caudal de las quebradas Curití y Cuchicute, de donde Acuasan capta el líquido para abastecer a la población.

“San Gil se abastece de fuentes hídricas, de quebradas, cosa que no sucede, por ejemplo, en Bogotá o en Bucaramanga, que se abastecen de represas y pueden tomar acciones mucho más rápidas cuando estas bajan, empezando a implementar suspensiones del servicio de agua”, explicó Edward Quintero Araque, secretario de Planeación de Acuasan.

La capacidad de los tanques de almacenamiento solo alcanza para abastecer al municipio por dos días.

Por ahora, el panorama no enciende las alarmas. El funcionario aseguró que las lluvias en las zonas altas mantienen los caudales al 100 % y permiten operar con normalidad. Sin embargo, la situación puede cambiar rápidamente si las altas temperaturas persisten y las precipitaciones desaparecen.

Según el análisis que viene realizando la empresa, el escenario más probable es que un eventual plan de racionamiento empiece hacia noviembre, aunque esa fecha dependerá del comportamiento del clima durante los próximos meses.

El punto de inflexión llegará cuando el caudal de las quebradas descienda al 70 %. En ese momento, explicó Quintero, comenzarán cortes escalonados del servicio, inicialmente durante las noches y por sectores.

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Mientras tanto, Acuasan realiza mediciones diarias de los caudales, fortalece el monitoreo de la red e instaló más de 30 macromedidores para identificar pérdidas y posibles conexiones fraudulentas.

Si ese escenario termina cumpliéndose, el racionamiento coincidiría con el inicio de la temporada de vacaciones de fin de año, un momento clave para San Gil, donde el turismo es una de las principales bases de la economía local. Pese a ello, Quintero reconoció que hasta ahora no se han realizado reuniones con hoteles, operadores turísticos o empresarios para definir estrategias conjuntas frente a una eventual disminución en la oferta de agua, algo que debe hacerse.

La planta principal trata el 60 % del agua que llega a los usuarios de Acuasan.
La planta principal trata el 60 % del agua que llega a los usuarios de Acuasan.

Baja capacidad de almacenamiento y pérdida de agua en San Gil

El panorama no es sencillo, especialmente si se tiene en cuenta la baja capacidad de almacenamiento de agua, los altos niveles de pérdida de agua potabilizada, la ausencia de sistemas de captación en ríos o quebradas más robustos y la falta de cultura ciudadana.

A la espera de una estrategia pedagógica de ahorro de agua, lo que sí es cierto es que San Gil parece llegar con pocas herramientas para afrontar un verano intenso, aferrado, en buena parte, a la esperanza de que las lluvias no abandonen a los sangileños ni a las quebradas que abastecen el acueducto.

Sin reservorios o represas de gran tamaño que puedan servir como una verdadera alternativa, el almacenamiento de agua potable de la empresa se reduce a cuatro tanques principales ubicados entre la planta principal, la planta alterna, otro en una zona periférica del municipio y uno más que abastece parte del sector rural.

Con esa infraestructura y otros cuatro tanques más pequeños, el nivel total de almacenamiento es de 7.370 metros cúbicos, que, según los cálculos del funcionario, apenas alcanzarían para dos días de servicio en el momento en que el nivel de las quebradas hiciera imposible continuar con la captación.

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A este panorama se suma un problema que, aunque no es nuevo, durante una temporada de sequía adquiere una mayor dimensión: el indicador de pérdida de agua, que actualmente alcanza el 40 %, diez puntos porcentuales por encima del promedio nacional.

En otras palabras, de cada 100 metros cúbicos de agua que ingresan al sistema, 40 metros cúbicos se pierden antes de llegar a los usuarios o de ser facturados. En términos concretos, el sistema de captación de Acuasan mantiene un promedio de entre 120 y 140 litros por segundo; de ese volumen, se estarían perdiendo entre 48 y 56 litros por segundo.

Quintero explicó que en esa cifra influyen las fugas, los daños en la infraestructura y las conexiones fraudulentas. Sin embargo, aseguró que una de las principales preocupaciones de la empresa sigue siendo el robo de agua.

San Gil tiene cuatro tanques principales que juntan una capacidad de almacenamiento de 7.370 metros cúbicos.
San Gil tiene cuatro tanques principales que juntan una capacidad de almacenamiento de 7.370 metros cúbicos.

La deuda pendiente en San Gil: la falta de infraestructura para almacenar el agua

Más allá del monitoreo permanente o de la rigurosidad en el proceso de potabilización, el fenómeno de El Niño vuelve a dejar al descubierto una realidad que San Gil ha aplazado durante décadas: la falta de infraestructura para garantizar el abastecimiento de agua cuando las lluvias desaparecen.

Si el agua llega a escasear, la explicación no podrá quedarse únicamente en la ausencia de lluvias. También habrá que mirar una deuda histórica: la falta de un plan B que le dé garantías al municipio, ya sea mediante reservorios para almacenar agua o una fuente de captación de mayor capacidad. Por ahora, San Gil sigue dependiendo casi exclusivamente de que las quebradas no dejen de correr.

Publicado por: Jorge Rios

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