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Miércoles 21 de enero de 2026 - 01:00 AM

Aprender inglés: más allá de un propósito de año nuevo

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Es muy común por estos días encontrarnos con personas e iniciar el saludo con un “feliz año”, o conversar sobre los propósitos y cambios que nos proponemos para el 2026. Para muchos, estudiar inglés hace parte de esa lista de metas que se escribe al terminar o comenzar cada año.

Justo hace unos días me encontré con una amiga y hablamos precisamente de eso. Ser bilingüe era uno de sus propósitos. Conversábamos sobre la relevancia de dominar un segundo idioma.

Esa conversación me llevó a recordar el diálogo que se abrió hace algunos meses en el Distrito, tras la socialización del informe Cómo Vamos Barrancabermeja. Allí reflexionamos sobre el nivel de bilingüismo de nuestros bachilleres, comparado con el de Bucaramanga, Santander y el promedio nacional. De los estudiantes de Barrancabermeja que presentaron las pruebas Saber 11° en 2024, solo el 16 % alcanzó niveles destacados en inglés, frente a un 25 % en Bucaramanga y una media nacional del 13 %.

Si bien Barrancabermeja ha mantenido, durante los últimos cinco años, resultados superiores al promedio nacional y mostró una mejoría en el último año, preocupa profundamente la brecha entre el sector oficial y no oficial: mientras en el sector oficial apenas el 8,3 % alcanza niveles destacados, en el no oficial la cifra asciende al 39,39 %. Una diferencia de más de 31 puntos porcentuales que evidencia una desigualdad estructural en el acceso al aprendizaje del idioma.

Ahora bien, estos resultados no pueden leerse sólo como cifras educativas; son señales claras del tipo de territorio que estamos construyendo, o dejando de construir. Por eso, y aprovechando que se encuentra en construcción Visión Santander 2050, si me preguntaran cómo imagino al departamento y, a la ciudad en ese horizonte, uno de los sueños es consolidar un territorio bilingüe, donde especialmente los jóvenes tengan dominio del idioma y acceso real para estudiarlo y practicarlo. Un escenario donde estas brechas no existan o, siendo realistas, no sean tan profundas.

Todos conocemos las oportunidades que se abren al saber inglés. Si de verdad estamos pensando y trabajando por un mejor futuro para las siguientes generaciones, debemos preguntarnos si las estamos preparando para ese “futuro” del que tanto hablamos. En esto, como en casi todo, la responsabilidad es compartida: del Estado en todos sus niveles, de los docentes, las familias, los estudiantes y también del sector empresarial.

Por eso, es momento de implementar las estrategias de bilingüismo contempladas en la política pública educativa local y, al mismo tiempo, de asumir compromisos individuales. Tal vez, como mi amiga, este año podamos hacer algo distinto: pasar del propósito al resultado, de la intención a la meta alcanzada.

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