Publicidad

Columnistas
Domingo 25 de enero de 2026 - 01:00 AM

Construir ventajas competitivas

Compartir

Definir una visión de largo plazo no es un ejercicio retórico ni un documento más para el archivo; es una responsabilidad colectiva. Pensar a Santander al 2050 implica asumir, con seriedad, que las decisiones que tomemos hoy condicionan las oportunidades de las próximas generaciones. En ese sentido, el ejercicio que lideran Prosantander y la Cámara de Comercio de Bucaramanga, con el apoyo de Fedesarrollo, representa una oportunidad poco frecuente para alinear al departamento alrededor de una estrategia común.

La pregunta de fondo no es si Santander tiene potencial. Esa discusión está saldada desde hace tiempo. Lo que realmente importa es cómo convertir ese potencial en desarrollo tangible, en crecimiento sostenido y en bienestar para la gente. Y ahí aparece la primera advertencia: de nada sirve una estrategia bien escrita si no se ejecuta. Las visiones fracasan no por falta de diagnóstico, sino por ausencia de decisiones, de disciplina y de continuidad en la implementación.

Construir ventajas competitivas exige partir de un ejercicio honesto de identificación de fortalezas.

Recursos naturales, ubicación estratégica, talento humano, vocación productiva, tejido empresarial y capacidades institucionales hacen parte de ese capital del que dispone el departamento. Pero el desarrollo exige foco. No todo puede hacerse al mismo tiempo ni en todos los frentes. La clave está en reconocer en qué podemos ser realmente buenos y en qué actividades podemos generar mayor valor para el departamento y para el país.

Una vez definidas esas apuestas estratégicas o “misiones”, el desafío es mayor. No basta con que existan en el papel. Deben convertirse en una referencia obligada para la toma de decisiones públicas y privadas. Las empresas, las instituciones, la academia y la sociedad civil deben orientar sus planes, inversiones y proyectos de manera coherente con esas misiones. Solo de esa manera los esfuerzos individuales podrán complementarse y avanzar en una misma dirección, en lugar de dispersarse o competir entre sí.

Este enfoque exige liderazgo y madurez institucional. Significa entender que no todos los proyectos son prioritarios, que no todas las inversiones generan el mismo impacto y que el desarrollo no se construye con ocurrencias de corto plazo. Requiere, además, mecanismos de seguimiento y evaluación que permitan corregir el rumbo cuando sea necesario, sin caer en la tentación de empezar de cero cada cuatro años.

Santander tiene una oportunidad única de dejar atrás la improvisación y avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en decisiones estratégicas, ejecutables y compartidas. La construcción de ventajas competitivas no es un asunto exclusivo de los gremios o de los gobiernos de turno. Es una tarea colectiva que demanda coherencia, compromiso y visión de largo plazo.

Al final, el mensaje es claro. No basta con tener un gran potencial; debemos ser capaces de aprovechar ese potencial y tomar decisiones que nos permitan, de una vez por todas, construir ventajas competitivas reales para Santander.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día