Publicidad

Columnistas
Sábado 31 de enero de 2026 - 01:00 AM

El último malambo

Compartir

Una historia sencilla, de Leila Guerriero, cuenta la historia de un hombre común que avanza tras un sueño movido por la esperanza. Es el retrato del anhelo de gloria de un bailarín de malambo en la localidad de Laborde, al sudeste de la Provincia de Córdoba, Argentina, donde se celebra el más prestigioso festival de malambo nacional, un baile típico con profundas raíces en la cultura gaucha.

Me resultó interesante encontrar un libro que tratara el tema de la danza desde la perspectiva de la lucha. La autora viajó hasta Laborde en 2011, con la intención de contar el relato de una competencia de baile folklórico secreta y prestigiosa que se lleva a cabo desde 1966: el Festival Nacional de Malambo de Laborde. En la segunda noche vio sobre el escenario a un bailarín que la impactó, Rodolfo González Alcántara, y el enfoque inicial de la crónica cambió. Rodolfo fue elegido su personaje principal y, entonces, una historia sencilla se transformó en la narración sobre la voluntad de hierro de ese bailarín.

Esa danza, compuesta por sucesivas figuras de zapateo llamadas mudanzas, hace que miles de hombres se preparen año a año para consagrarse campeones en el mundo del folklore. Guerriero acompañó al joven malambista para descubrir por qué esos hombres, hijos de familias humildes, invierten tiempo y dinero entrenándose durante años para obtener un título que resulta, al mismo tiempo, la cúspide y el fin. Tal certamen tiene esa característica peculiar: quien queda campeón de malambo mayor, no puede volver a competir en ningún otro festival o campeonato de este baile. Su triunfo significa el final de la carrera del malambista, al menos como bailarín (pueden ser profesores y preparar a otros).

Y aun así, cada año los competidores se esfuerzan por tener la oportunidad de triunfar y acabar su carrera a golpe de zapateado. Tanto la aspiración como el sacrificio del bailarín en cualquier cultura pueden parecer descabellados para quien no entiende la recompensa pura y sencilla del artista que, en este caso, bailando desnuda en cuerpo y alma su grandeza al público. Volquemos el interés sobre narraciones de interés humano que retraten aquellos sueños de lucha, sus renuncias inconcebibles y secretos reveladores: El poder de la danza está en el espíritu, en el corazón.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día