Aunque este sería un buen nombre para un restaurante, en realidad se trata de una línea imaginaria que rodea la Tierra de manera paralela a la línea Ecuatorial. Pero no fue imaginación lo que acaeció en la madrugada del 25 de junio de 1950 en la península coreana: el Ejército de Corea del Norte traspasó este paralelo en once puntos, violando la soberanía de la República de Corea del Sur y el Tratado de Postdam entre la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y las naciones occidentales aliadas. Dos días después, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas declaró a Corea del Norte como Estado agresor y pidió a la Asamblea General prestarle asistencia militar a Corea del Sur.
¿Tuvo algo que ver con Colombia este suceso? Claro que sí: la Administración Ospina Pérez, ya en su final, respondió afirmativamente al llamamiento de las Naciones Unidas, un mes después. Fue el único Estado que respondió, entre los de América Latina.
Pero una vez que se informó de las pesadas condiciones para participar que puso el general
Robert Walsh, representante del Comando Unificado de las fuerzas de las Naciones Unidas en Washington, el ministro de Guerra esperó que resolviera el asunto la siguiente Administración de Laureano Gómez, inaugurada el 7 de agosto de 1950.
El nuevo ministro de Guerra, Roberto Urdaneta Arbeláez, viajó a Washington para negociar los términos, logrando reducir el aporte inicial de Colombia a solo dos unidades: el Batallón de infantería No. 1 Colombia, que con 1.060 hombres fueron embarcados en el puerto de Buenaventura, a órdenes del teniente coronel Jaime Polanía Puyo, y la fragata ARC Almirante Padilla, que patrullaría las aguas de Corea con su tripulación. Pero el Gobierno estadounidense tuvo que prestar los fondos para dotar de armamento y logística a los infantes. Contra sus críticos, la política de participación de la Armada y del Batallón Colombia en esta guerra le dejó Colombia una primera presencia internacional de importancia, bajo el manto legal de las Naciones Unidas, y una demostración de que el Estado nacional honraba sus compromisos militares en las experiencias bélicas multinacionales.











