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Jueves 12 de marzo de 2026 - 01:00 AM

La extinción del pueblo de indios

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Antes de la independencia nacional no existieron cuerpos políticos representativos, ni jamás fue invitado algún americano ante las Cortes estamentales. ¿Cómo se hacían entonces las leyes para las Indias? Mediante la expedición de reales cédulas, pero estas eran el resultado de peticiones de los vasallos. Las leyes eran pedidas por los vasallos indianos. ¿Qué pedían estos al rey? Desagravios y el remedio de la justicia. Por eso tantas reales cédulas protectoras de los indígenas.

Hasta ahora sabíamos que el fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón decidió extinguir el pueblo de Bucaramanga en 1778, remitiendo los 34 indios que quedaban al pueblo de Guane y sacando las tierras de sus resguardos a pública almoneda. ¿Cómo se le ocurrió esta orden? Fácil: desde abril de 1757 estaban pidiendo esta disposición los vecinos principales del real de minas de Bucaramanga, Manuel Uribe Salazar, Gregorio Puyana Ofarel, Miguel Cortés Forero, Tomás García Sierra, Lorenzo González del Busto y otros. Pedían a la Real Audiencia ajustar el orden jurisdiccional al orden social. Más de mil vecinos de Girón ya estaban residiendo en el real de minas, en cuyo centro existía un pueblo con menos de 50 indios. El ajuste significaba erigir una parroquia y eliminar la ficción de la “república de naturales”. Los futuros parroquianos pidieron el traslado de los pocos indios al pueblo de Cácota de Suratá, liberando unas tierras que eran realengas.

Nada hicieron los burócratas de la Audiencia hasta que, 21 años después, vino el fiscal real a proveer el remedio de la justicia. Solo que los indios no quisieron irse con los cácotas de Suratá, sino con los guanes de las cercanías de Barichara. Se erigió la parroquia de San Laureano y se remataron las tierras del resguardo entre los vecinos. Se impuso la realidad social, y quedaron listos los parroquianos para declararse villa durante el año 1810, separándose del dominio de los gironeses. Las buenas leyes podían conseguirse porque eran el resultado de las peticiones de los vasallos. Todo eso cambiaría con la república, pues se interpuso la mediación de los nuevos políticos, con su ignorancia y sus veleidades.

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