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Sábado 04 de abril de 2026 - 01:00 AM

La magia está en los proyectos

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Para asignar recursos en la administración pública, las entidades territoriales deben estructurar, presentar y lograr la aprobación de sus proyectos. En teoría, este modelo mejora la calidad de la inversión pública; en la práctica, ha dejado al descubierto una debilidad estructural en muchas regiones del país.

En Santander, especialmente en las alcaldías de provincia, la falta de equipos técnicos sólidos y de recursos para financiar estudios y diseños se ha convertido en una barrera enorme. Sin preinversión no hay proyectos bien formulados, y sin proyectos no hay acceso a recursos. Así de simple.

Esa realidad ha abierto la puerta a una práctica riesgosa: dejar en manos de privados la estructuración de proyectos a cambio de su futura ejecución. Es decir, quien formula, después ejecuta. Allí se reduce la competencia, se atenta contra la transparencia, se fomenta la corrupción y se pone en riesgo la calidad de las obras.

Por eso, tiene sentido plantear la creación de una unidad administrativa encargada de formular los proyectos prioritarios y estratégicos de Santander. Una instancia técnica, seria y con personal idóneo, dedicada a identificar, estructurar y priorizar las iniciativas que realmente necesita el departamento y sus municipios. Más aún en un momento en que las limitaciones fiscales obligan a que cada peso se invierta con inteligencia, responsabilidad y visión de largo plazo.

Una unidad de esta naturaleza no solo permitiría formular proyectos de calidad, capaces de acceder a financiación nacional e internacional; también serviría como punto de encuentro entre el sector público, el sector privado y la academia. Un espacio para alinear esfuerzos, evitar duplicidades y pensar el desarrollo regional de manera integral.

Además, tendría una función igual de importante: producir información. Hoy, muchas decisiones públicas se toman a ciegas, con datos incompletos o desactualizados. Una unidad así podría consolidar estadísticas, identificar tendencias y evaluar políticas públicas, apoyada en herramientas tecnológicas para el análisis y producción de datos. De esta manera, las decisiones dejarían de depender del capricho o de la intuición del gobernante de turno y pasarían a sustentarse en evidencia.

La pregunta es inevitable: ¿cuánto nos ahorraríamos en recursos y en errores si planeáramos mejor?

Santander tiene el talento, las instituciones y la capacidad para dar este paso. Es momento de que el Gobierno Departamental, los alcaldes, el Área Metropolitana, las corporaciones ambientales, los gremios y las universidades se sienten en la misma mesa.

Porque, si queremos ejecutar bien los proyectos que Santander reclama, primero debemos tener claro qué necesita el desarrollo de la región y cómo mejorar la calidad de vida de sus comunidades. Luego, estructurar con rigor, priorizar con criterio y gestionar con unidad. Solo así lograremos lo que la gente espera: que las cosas se hagan y se hagan bien.

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