La vida no me dio la oportunidad de conocerlo en persona, aun cuando tuve la dicha de ser su discípulo (no su alumno) por más de 40 años. Durante casi medio siglo fue profesor universitario, conferencista y expositor, pero no tuve el agrado de asistir a ninguna de sus clases, conferencias, charlas y disertaciones. Con gratitud inmensa soy su discípulo pues durante buen número de años fue, acertada y atinadamente, a través de sus libros y notas periodísticas, mi guía en temas ortográficos y gramaticales y sus observaciones y criterios siempre me han dado luces, cual candil. El pasado fin de semana la prensa difundió la noticia de su deceso, golpeando ello mis sentimientos.
Su fallecimiento deja un inmenso vacío en el mundo cultural colombiano pues él, durante casi 50 años, atinadamente resolvió inquietudes gramaticales y ortográficas de muchos colombianos y lo hizo sin petulancia, sin prepotencia, tomando de la mano -intelectualmente- a quien solicitaba que le indicara cual era el camino correcto a nivel del idioma y siempre le llevó a feliz puerto.
Fernando Ávila escribió y publicó más de 20 libros sobre ortografía y gramática, entre otros, Ortografía española, Español correcto para Dummies, Dónde va la coma, Dónde va la tilde, Cómo se escribe, Dígalo sin errores. Todos son extraordinarios oasis que divulgan el buen uso de nuestro idioma.
Fui asiduo lector de su columna periodística en El Tiempo denominada “El lenguaje en El Tiempo” y de aquella que publicaba en Ámbito Jurídico. Fue mi guía en materia gramatical y ortográfica y por ello contraje con él una deuda de gratitud perenne.
Fernando Ávila, quien lúcidamente resolvía inquietudes gramaticales y enseñaba cómo se debe usar el idioma español, fue profesor en varias universidades bogotanas y, aunque parezca increíble, su hoja de vida señala que lo que académicamente estudio a nivel universitario fue Diseño Gráfico y, pasados los años, se especializó en Redacción Periodística en la Universidad de Navarra (España) y, luego, en Creación Literaria en la Universidad Camilo José Celá, también en España.
Fernando Ávila sembró millones de semillas en el suelo colombiano pues somos muchos sus discípulos, aquellos a los que sus textos y notas periodísticas nos dieron y dan luces y enseñanzas gramaticales y ortográficas.

Se fue Fernando Ávila, aquel gramático al que le fascinaban los palíndromos (palabras que se leen igual de izquierda a derecha, que de derecha a izquierda), resolver crucigramas y buscar palabras que resucitaban en su uso como desguarambilado, patidifuso.
Sus millones de discípulos le decimos, desde el fondo de nuestros sentimientos, gracias, muchas gracias.










