El Informe de Riesgos Globales año 2026, elaborado por el Foro Económico Mundial (FEN), analiza los riesgos globales que enfrenta la humanidad en tres horizontes temporales “para ayudar a los responsables de la toma de decisiones a equilibrar las crisis actuales con las prioridades a largo plazo”. Uno de los riesgos señalados: “Los resultados adversos de la Inteligencia Artificial (IA) muestran la trayectoria más marcada, pasando del puesto 30 en el horizonte de dos años al quinto en el horizonte de diez años, lo que refleja la preocupación por las implicaciones para los mercados laborales, las sociedades y la seguridad”.
Según la Comisión Europea: «La inteligencia artificial (IA) se refiere a sistemas diseñados que, ante un objetivo complejo, actúan en el mundo físico o digital percibiendo su entorno, interpretando los datos estructurados o no estructurados, razonando sobre el conocimiento derivado de estos datos y decidiendo las mejores acciones... para lograr el objetivo dado». “Los sistemas de IA pueden utilizar reglas simbólicas o aprender un modelo numérico y también pueden adaptar su comportamiento analizando cómo el entorno se ve afectado por sus acciones anteriores”. En Colombia, se ha reportado un aumento en la adopción de la IA en diferentes empresas y entidades.
Los resultados positivos o negativos de la IA depende de la forma como se administren estos sistemas. El Consejo de la Unión Europea señala las “Ventajas y riesgos de la IA”: “La mayoría de los sistemas de IA son seguros y provechosos, y permiten aumentar la eficiencia y ahorrar costos”. “No obstante, algunos de ellos plantean riesgos como la discriminación, por lo que hacen necesaria una regulación cuidadosa”.”En ausencia de directrices y normas claras, la IA puede utilizarse de manera irresponsable”. “Si cometen errores o están mal diseñados, los sistemas IA, especialmente en sectores críticos como el transporte o las infraestructuras, pueden plantear importantes riesgos para la salud y la seguridad”. Y otros.
Sobre el altísimo consumo energético que requiere la IA, una investigación publicada por la UNESCO (julio 8/2025) revela que “pequeños cambios en la forma en que se construyen y utilizan los modelos de lenguaje pueden reducir significativamente el consumo de energía sin comprometer el rendimiento”. Recomiendan “adoptar un enfoque que sustituya los modelos de IA de alto consumo de recursos por otros más compactos”. “Los modelos más pequeños son tan inteligentes y precisos como los grandes. Si se utilizan conjuntamente, estas medidas pueden reducir el consumo de energía hasta en un 90 %”. “Actualmente, más de mil millones de personas utilizan diariamente la IA generativa. Esto suma hasta 310 gigavatios-hora al año, una cifra equivalente al consumo anual de electricidad de más de 3 millones de personas en un país africano de bajos ingresos”.










