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Lunes 11 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Vidas que honran la cultura

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La cultura de una región no solo se construye con quienes nacen en ella, sino también con quienes, llegados de otras tierras, se arraigan en ella. Allí trabajan, forman familia, crean, enseñan y dejan una huella que la enriquece. Tal reflexión se hace inevitable al registrar la partida de Nicolás Esteban Maestre.

“Colacho” llegó desde Patillal, Cesar, pero echó raíces entre nosotros. Su siembra fue fértil. No solo contribuyó a dar vida y aliento a Danzas UIS y Macondo, agrupaciones artísticas de la Universidad Industrial de Santander, sino también a muchas otras expresiones que encontraron en su magisterio un impulso decisivo.

Fue cultor e investigador del folclor de nuestra región y del país. En su trabajo hubo estudio, memoria, rigor y amor por una tradición que ayudó a preservar y ennoblecer.

Su muerte, ocurrida en Valledupar, obliga a la gratitud con quien decidió vivir aquí la parte más determinante de su existencia.

Fernando Meneses nació en La Gloria, también en el Cesar, pero hizo de Santander su lugar de arraigo y de trabajo. Médico de profesión y compositor por vocación profunda, encarna una rara armonía entre la disciplina del servicio y la sensibilidad creadora.

Es autor de canciones emblemáticas como ‘Relicario de besos’, ‘Muere una flor’, ‘Momentos de amor’, ‘Canasta de ensueños’ y de más de 350 temas que ocupan un lugar perdurable en la memoria musical del país. Su inspiración fue exaltada en el reciente Festival Vallenato, donde se rindió homenaje a la agrupación Binomio de Oro.

Los Muchos, por su parte, no son solo una agrupación entrañable, sino una forma de encuentro cultural que ha acompañado la memoria afectiva de Santander con fraternidad, disciplina y gusto por lo bien hecho. Luego de tres décadas de permanencia, de encuentro, de alegría compartida y de lealtad con la música colombiana, en las que han sabido compaginar tradición sin rigidez y celebración sin banalidad, este jueves 14 de mayo, en el Teatro Santander, ofrecerán un emotivo concierto con ocasión de sus treinta años de vida artística.

Y allí aparece Puno Ardila Amaya. El reconocimiento nacional que acaba de recibir por toda una vida dedicada a la edición universitaria honra una trayectoria que nos recuerda que la cultura también se sostiene en un libro bien editado, en el respeto por el idioma y en la paciencia con que alguien decide no dejar que la palabra se degrade.

El legado de “Colacho” y la vigencia de Fernando, de Los Muchos y de Puno nos recuerdan que Santander también se construye desde la música, la enseñanza, la edición y la conversación cultural que le dan espesor, memoria y sentido.

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