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Lunes 25 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Las ventanas rotas

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“ Si se deja una ventana rota en un edificio desocupado y no se repara oportunamente, pronto todas las ventanas estarán rotas. Luego empiezan los grafitis, la basura, la invasión o la vandalización”. En términos generales, así se define la Teoría de la Ventana Rota, una tesis de criminología y urbanismo cuyo postulado se atribuye a James Q. Wilson y George Kelling en 1982. Rudolph W. Giuliani, en su libro titulado Liderazgo, describe que cuando fue alcalde de Nueva York, él y su jefe de Policía la aplicaron castigando rápidamente los delitos y las infracciones menores, con lo cual lograron una fuerte disminución de los índices de criminalidad y de las contravenciones a las normas establecidas.

En lo nacional, regional y local hay muchos ejemplos de la Teoría de la Ventana Rota y de sus efectos negativos cuando no se hacen cumplir oportunamente las normas.

Para comenzar, está la vandalización y destrucción de las estaciones de Metrolínea, que tuvieron un alto costo financiero para su construcción. Todo comenzó con la ruptura de los vidrios, el robo de elementos metálicos y su destrucción extrema, como la reciente en la estación de Provenza.

No hubo vigilancia ni acciones oportunas por parte de las autoridades y lo que hoy se observa es muy negativo para la imagen de la ciudad. Además, se desvanece la ilusión de que una ciudad de la categoría de Bucaramanga tenga un Metrolínea moderno, seguro y atractivo, lo cual serviría para desacelerar el fuerte aumento de motos circulando por las vías, incrementando el caos vial, especialmente en horas pico. Se dice que en el área metropolitana ya hay 600.000 motos y 400.000 carros.

Y lo de la “ventana rota” también está presente en el mal estado de numerosas vías, con huecos y asfalto deteriorado. No se ha desarrollado oficialmente un plan tan simple como: “Hueco que se haga, hueco que se tape”. Se evitarían accidentes y habría mayor facilidad para circular.

La lista sigue, con un sistema de semáforos obsoleto y un número muy reducido de agentes de tránsito enfrentando valerosamente a numerosos motociclistas que circulan a exceso de velocidad, en contravía, hablando por teléfono, pasando semáforos en rojo, sin casco protector y parqueando en andenes o calles angostas, algo que también hacen muchos conductores de carros.

Hay muchos casos más como andenes muy deteriorados, bares con equipos de sonido a alto volumen y motos ruidosas, entre otros.

Se espera que las autoridades locales hagan lo necesario para mejorar la ciudad en numerosos aspectos, como el ambiental: menos contaminación sonora, atmosférica y visual; más árboles y menos podas extremas.

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