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Lunes 13 de julio de 2026 - 01:00 AM

Expectativas ambientales

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Son muchas las expectativas sobre las estrategias, planes, programas y proyectos que se deben realizar en materia ambiental durante el nuevo gobierno que comienza el 7 de agosto próximo. Como se sabe, Colombia es uno de los países del mundo más ricos en diversidad biológica. Y, para recordar también, que la Constitución Política de 1991 —denominada la Constitución Ecológica— tiene más de 30 artículos que hacen referencia a lo ambiental. Bueno para quienes les interesa el tema y malo para quienes no les importa deforestar, contaminar, traficar fauna y flora, etc., pese a las normas y leyes penales al respecto.

Gran responsabilidad y compromiso para Fabio Arjona, nuevo ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Tiene una buena hoja de vida y una larga trayectoria profesional en el tema ambiental, y que en su nuevo cargo se debe traducir en hechos y realidades para asegurar que “Colombia, el país de la belleza”, no pierda esa calificación por sus valiosos bosques y selvas, páramos, ríos, humedales, mares, fauna y flora, para su privilegiada posición y riqueza en diversidad biológica.

Y no sobra repetir algunas de las prioridades que debe asumir el nuevo ministro de Ambiente y su equipo de colaboradores. A corto plazo se pronostica la intensificación del Fenómeno del Niño, con escasez de lluvias, calores extremos, sequía, problemas para el abastecimiento de agua en muchos municipios, impacto en las actividades agropecuarias, en el turismo de naturaleza, riesgo de incendios, menos agua en los embalses para la generación de hidroelectricidad y, desde luego, efectos negativos en lo económico y social. Se espera un frente común del sector gubernamental y el sector privado para hacer lo posible en mitigación y adaptación frente a este evento climático peligroso.

También se esperan planes más efectivos contra la deforestación, que no para, como en la Amazonía, con su selva fundamental para las lluvias del país, con sus “ríos voladores”. Menos bosques, menos agua, menos fauna y flora y menos oportunidades para el ecoturismo, un gran potencial económico y social para el país si se mejora la seguridad. Son más las prioridades, como la protección y conservación de los páramos —el de Santurbán—, las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PETAR) de los municipios y la educación ambiental. Y, desde luego, también la protección de los parques naturales, la lucha contra la minería ilegal, el tráfico de fauna, etc.; todo esto con trabajo en equipo con las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), el Ejército, la Policía y demás entidades públicas y privadas que trabajan en defensa del medio ambiente.

Además, los expertos esperan que en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo se incluya lo relacionado con: transición energética, bioeconomía, cambio climático y economía circular.

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