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Columnistas
Lunes 25 de mayo de 2026 - 01:00 AM

¿Para Piedecuesta?... ¡no! ¿Para Bucaramanga?... ¡no!

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Resulta exasperante la movilidad en el área metropolitana. Ante el colapso del transporte masivo, caímos en la piratería y el mototaxismo. Ahora, con los trabajos del tercer carril, esas opciones también se han complicado, porque ya no resultan atractivos para sus operarios los viajes de tres horas entre una y otra localidad.

Merece ser resaltada la decisión del municipio de Floridablanca al asumir la financiación de estas obras, frente a la negativa del INVIAS a solucionar la difícil congestión y el deterioro de la mal llamada “autopista Bucaramanga-Piedecuesta”. Sin embargo, los trabajos que se adelantan por $13.000 millones en poco más de 1,5 kilómetros adolecen de una estrategia consistente para disminuir la molestia a los usuarios.

Sabida es la ausencia de vías alternativas y las dificultades para encontrar una solución adecuada. Como no se ha hecho pública la sección transversal de la vía en el sector objeto de esta intervención, solo se aprecia el sacrificio del separador central y de los arbolitos que daban algún sosiego. Creemos que la solución no será efectiva hasta tanto se corrija la invasión de la zona vial en el sector de Mac Pollo, provocada por las construcciones industriales y la obstrucción ocasionada por las tractomulas que transportan su producción.

De otra parte, resulta inexplicable que la Gobernación no haya atendido la solicitud de dar prelación a la conexión de la vía a Guatiguará (Piedecuesta) con el sector de Palogordo (Girón), que aportaría una variante y un notorio alivio. Ese tramo está incluido en la tan cacareada obra del anillo vial externo metropolitano, que permanece paralizada. ¿Por qué no se acometen esos trabajos? ¿Es cierto, como difunden algunos, que el anillo vial externo no se concibió para ejecutar la obra, sino para realizar simplemente un contrato que generara lucro a los contratantes, basados en la ausencia de diseños, licencias y las dificultades de su financiación?

ESQUIRLA. En el nuevo libro de Moisés Naím y Quico Toro, Charlatanes, se consigna la presencia cada vez mayor de timadores que aprovechan la confluencia de miedos, mentiras y falta de racionalidad que se ha apoderado de nuestra sociedad. En las postrimerías de esta insulsa campaña presidencial, llama a reflexión este aparte: “Pero debemos recordar que nuestros sueños también son nuestras debilidades. Los sueños nos llevan a confiar en quienes nos transmiten su reflejo, y es fácil que abusen de esa confianza. Cuando no analizamos nuestros propios sueños, cuando no comprendemos de qué forma nos exponen a la manipulación, nos volvemos vulnerables. Y explotar esas vulnerabilidades es la especialidad de los charlatanes”. ¿Estamos regresando a los tiempos de nuestros anacrónicos “culebreros”, que proveían el ungüento para todos los males?

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